La crisis económica de San Lorenzo suma un nuevo capítulo. En medio de un presente institucional y deportivo complicado, la posibilidad de que el club avance con una convocatoria de acreedores comenzó a tomar fuerza y ya es un tema que se analiza dentro de la dirigencia encabezada por Marcelo Culotta. La decisión todavía no está tomada, pero la alternativa está sobre la mesa y genera posiciones encontradas dentro del mundo azulgrana.
El escenario tiene como punto de partida el informe que la actual Comisión Directiva realizó apenas semanas después de asumir, en el que se estableció que San Lorenzo mantenía un pasivo estimado de casi 68 millones de dólares. El informe oficial difundido por el club en junio había ubicado la cifra en USD 67.883.991,05.
Con ese panorama, para un sector de la dirigencia el concurso aparece como una herramienta legal que podría permitir comenzar a ordenar y sanear las cuentas de la institución. Otros sectores de la política azulgrana, en cambio, no coinciden con esa mirada y consideran que se trata de una decisión que podría representar un riesgo importante para el club en el futuro inmediato.
La posibilidad tampoco es nueva dentro de la política de San Lorenzo. Durante la campaña electoral, Manuel Agote, candidato de Movete Boedo Movete, había presentado el concurso de acreedores como una de las principales propuestas de su espacio.
En las últimas semanas se produjeron reuniones entre representantes del oficialismo y parte de esa agrupación, en un contexto en el que el tema del concurso volvió a ganar protagonismo. Distintos sectores de la política azulgrana interpretan estos contactos de diferentes maneras, mientras que desde el oficialismo se han rechazado versiones sobre un supuesto acuerdo político alrededor de la convocatoria.
Una deuda con muchos frentes
El problema para San Lorenzo no pasa por un único acreedor. El relevamiento presentado por la actual dirigencia contabilizó 96 causas judiciales y un pasivo judicial de casi 29,5 millones de dólares, además de reclamos vinculados a exjugadores, cuerpos técnicos y mutuos de exdirigentes.
Entre las obligaciones que aparecen en el escenario están las correspondientes al ARCA, además de reclamos vinculados a fondos y juicios millonarios de exjugadores. En ese último grupo aparecen casos como los de Franco Di Santo e Ignacio Piatti, cuya situación tendrá una nueva instancia de mediación este jueves 24, además de otros reclamos.
También están los mutuos de dirigentes y las deudas que fueron apareciendo durante las últimas semanas. Uno de los casos más recientes es el reclamo presentado por Néstor Navarro, quien reclama alrededor de dos millones y medio de dólares por dinero aportado durante la gestión de Marcelo Moretti.
La propia Comisión Directiva informó en junio que los reclamos por mutuos de exdirigentes representaban una parte importante del pasivo relevado.
El debate dentro de San Lorenzo
Uno de los puntos que genera discusión entre quienes analizan la posibilidad del concurso tiene que ver con la composición de esas deudas. Según la mirada de quienes impulsan esta alternativa, una instancia de este tipo permitiría establecer con mayor precisión cuáles son las obligaciones que efectivamente corresponden al club y cuáles cuentan con documentación suficiente para ser verificadas.
En ese sentido, consideran que el pasivo informado podría reducirse considerablemente una vez que se determine qué reclamos tienen respaldo documental y cuáles no.
Del otro lado, hay dirigentes y sectores de la oposición que entienden que avanzar con un concurso implica un riesgo importante para San Lorenzo y que la institución debería buscar otras alternativas para ordenar sus cuentas.
Por eso, el debate recién comienza y atraviesa tanto al oficialismo como a la oposición. La posibilidad está sobre la mesa, el cuadro económico es conocido y el concurso aparece como una de las herramientas que algunos dirigentes consideran viables para intentar comenzar a ordenar las finanzas.
Ahora, la discusión pasa por determinar si San Lorenzo finalmente avanzará en ese camino y qué consecuencias tendría para la institución.

