Los contrastes quedaron expuestos. Sin maquillaje. Sin posibilidad de esconderlos detrás de una ráfaga de fútbol o de una reacción que nunca llegó. De un lado, un Defensa y Justicia con una estructura sólida, una identidad definida y un lugar entre los protagonistas de la Zona A. Del otro, un San Lorenzo perdido, frágil, inestable, sin rumbo y otra vez desnudo frente a sus propias limitaciones. El Halcón lo goleó 3-0 en Florencio Varela y dejó al Ciclón todavía más lejos de esa ilusión que había generado la llegada de Rubén Darío Insúa.
Porque San Lorenzo no sólo perdió. Volvió a mostrar problemas que se repiten. Un equipo que cambia de técnico, que intenta encontrar respuestas, pero que continúa prisionero de una irregularidad que ya se volvió una constante. Un equipo que no ganó como visitante en este campeonato, que venía de un golpe muy duro ante Boca y que ahora se llevó otro cachetazo.
El clima empezó a calentarse temprano. San Lorenzo tampoco ayudó a enfriarlo. A los 11 minutos, Alejo Córdoba quiso cortar muy adelante en la mitad de la cancha, quedó pagando y dejó un hueco enorme a sus espaldas. Defensa aprovechó el regalo, Lucco quedó de cara a Devecchi y puso el 1-0.
El Ciclón intentó reaccionar. Tuvo incluso dos goles anulados por posición adelantada: uno de Auzmendi y otro de Cuello. Pero fueron apenas episodios aislados dentro de un equipo que no encontraba continuidad, que no encontraba juego y que empezaba a quedar atrapado en su propio nerviosismo.
Ese nerviosismo también apareció puertas adentro. Farías y Auzmendi tuvieron un cruce durante el primer tiempo. La tensión ya no estaba solamente en las tribunas: también se respiraba dentro de la cancha.
Y cuando San Lorenzo parecía pedir la hora para llegar al descanso con una mínima posibilidad de reacomodarse, recibió dos golpes definitivos.
A los 46 minutos, Martínez apareció para marcar el segundo. Y casi inmediatamente llegó el tercero: Barbona quedó solo frente a Devecchi y definió cruzado. 3-0. Dos cachetazos en el descuento. Dos golpes que dejaron al Ciclón prácticamente fuera de partido antes de llegar al vestuario.
En la tribuna de San Lorenzo, la paciencia se terminó. El “que se vayan todos, que no quede ni uno solo” atronó en el Tito Tomaghello cuando terminó el primer tiempo. La bronca por un equipo que había sido ampliamente superado se transformó en un clima caliente que también tuvo su continuidad durante el complemento.
Insúa buscó respuestas en el segundo tiempo, pero las soluciones terminaron agregando todavía más desorden. San Lorenzo hasta terminó jugando con una improvisada línea de cuatro, con Reali haciendo la banda, y el equipo quedó desacomodado, sin encontrar posiciones claras ni una estructura que le permitiera meterse nuevamente en partido.
Cada cambio del entrenador tuvo su respuesta desde las tribunas: los jugadores que dejaron la cancha fueron silbados. El público que había acompañado al Ciclón en Varela ya no encontraba motivos para sostener la paciencia.
Y Defensa, mientras tanto, bajó el ritmo. No necesitó mucho más. Reguló cargas, administró la diferencia y dejó la sensación de que, si aceleraba un poco, podía transformar la goleada en algo todavía más contundente.
San Lorenzo fue. Pero fue sin fútbol. Sin ingenio. Sin respuestas. Las pocas veces que intentó avanzar lo hizo casi con resignación, como si el partido ya estuviera decidido mucho antes del pitazo final.
El 3-0 terminó siendo incluso una síntesis incompleta de la diferencia que hubo entre un equipo y otro.
Dos semanas de trabajo después, San Lorenzo volvió a quedar en evidencia. El parate no alcanzó para corregir los problemas. La llegada de Insúa había renovado la ilusión, pero los resultados y, sobre todo, el funcionamiento todavía están muy lejos de acompañarla: apenas un punto de los últimos nueve y una nueva derrota que profundiza la crisis futbolística.
San Lorenzo está fuera de los playoffs. También está fuera, hoy, de los puestos de clasificación a las copas internacionales. Y lo más preocupante no es solamente la posición en la tabla: es la sensación de que el equipo sigue sin encontrar el rumbo.
Divorciado de su historia. Inestable en lo futbolístico y también en lo anímico. Encadenando errores desde la salida de Gustavo Álvarez y sin conseguir cortar una sucesión de decisiones y resultados que lo fueron empujando hasta este presente.
El golpe en Varela no hizo más que desnudarlo otra vez.
¡ES UN GOLAZO! Defensa salió jugando a la perfección desde abajo y, tras una gran jugada, Jeremías Lucco (20) definió bien para el 1-0 ante San Lorenzo.
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LA EMPUJÓ SOBRE LA LÍNEA Y ASEGURÓ EL SEGUNDO DEL HALCÓN: David Martínez puso el 2-0 de Defensa y Justicia contra San Lorenzo.
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YA ES GOLEADA EN EL PRIMER TIEMPO EN FLORENCIO VARELA: Barbona convirtió el 3-0 de Defensa y Justicia contra San Lorenzo en el #TorneoClausura.
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