San Lorenzo fue un desastre ante Platense y terminó el año de la peor manera

El equipo de Insúa cayó 2-0 como local, nunca encontró respuestas y terminó con diez por la expulsión de Guzmán Corujo. No pudo meterse entre los ocho mejores de la Zona A.

Publicada: 06/11/2026 21.11hs | Actualizada: 06/11/2026 23.52hs
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San Lorenzo necesitaba ganar para mantener viva la ilusión de clasificarse a los playoffs, pero ni siquiera estuvo cerca de cumplir con su parte. El equipo de Rubén Darío Insúa perdió 2-0 ante Platense en el Nuevo Gasómetro, mostró una imagen muy floja y se despidió del Torneo Clausura sin poder meterse entre los ocho mejores de la Zona A. No hizo falta mirar lo que sucedía en las otras canchas: el Ciclón se quedó afuera por lo que hizo —y, sobre todo, por lo que no hizo— en la propia.

Fue una tarde para el olvido. San Lorenzo jugó mal, cometió errores que le costaron goles, nunca encontró respuestas futbolísticas y terminó desordenado, con diez jugadores por la expulsión de Guzmán Corujo. La derrota pudo haber sido incluso más amplia y dejó una imagen muy preocupante de un equipo que llegaba a la última fecha con la posibilidad de seguir compitiendo, pero que se despidió de la peor manera.

El comienzo ya había mostrado a un San Lorenzo impreciso, sin demasiadas ideas y con dificultades para hacerse dueño del partido. Platense, en cambio, encontró espacios y empezó a manejar la pelota. La diferencia llegó a los 23 minutos, a partir de una floja respuesta de José Devecchi.

El arquero salió a cortar un centro con poca convicción, intentó manotear la pelota y no consiguió despejarla. Víctor Cuesta le ganó desde arriba, lo pasó por encima y terminó empujando al Calamar hacia la ventaja. Una acción en la que Devecchi pudo haber hecho bastante más y que dejó al Ciclón en desventaja.

La reacción de los hinchas fue inmediata. Llegaron los silbidos para el arquero y también el clásico cántico de protesta: “Que se vayan todos”, acompañado por insultos hacia los jugadores. En la cancha, mientras tanto, San Lorenzo no encontraba la manera de reaccionar.

Platense se adueñó de la mitad de la cancha y controló el desarrollo. No necesitó generar demasiadas situaciones para ser superior ante un rival que era un desconcierto. La única aproximación clara del Ciclón llegó en tiempo de descuento, cuando Gulli sacó un disparo con mucha rosca hacia el segundo palo. La pelota dio en el poste y, después de un embrollo entre Corujo y el arquero, Cozzani terminó quedándose con ella. Fue lo más peligroso que produjo San Lorenzo en toda la primera parte.

Insua movió el banco en el entretiempo y mandó a Del Prete por Martín Río, pero la modificación no consiguió acomodar al equipo. Por el contrario, San Lorenzo sufrió todavía más en el arranque del complemento y prácticamente no pudo hacerse de la pelota.

A los siete minutos llegó el segundo golpe. Un centro pasado encontró a Devecchi mirando la jugada desde el segundo palo y Retamar aprovechó para anticipar a Teo Rodríguez Pagano, ganarle la posición y conectar de cabeza para establecer el 2-0. El partido quedó prácticamente sentenciado.

Con dos goles de desventaja, el Ciclón nunca logró encontrar una respuesta. Fue un equipo partido, sin orden y con muy pocas ideas para intentar descontar. Farías, uno de los pocos futbolistas que había recibido el reconocimiento de los hinchas durante el campeonato, tuvo que salir lesionado y se fue aplaudido. Fue el único jugador del equipo que se llevó una ovación en una tarde cargada de reprobación.

San Lorenzo tuvo un par de aproximaciones, con un remate de Thiago Perugini, que volvió a jugar con la camiseta azulgrana, y un zurdazo de Cuello que pasó cerca del palo. Demasiado poco para un equipo que estaba obligado a ganar y que, a esa altura, ya parecía entregado.

La tarde todavía tuvo otro episodio negativo: Guzmán Corujo vio la tarjeta roja por una patada desde atrás a un futbolista de Platense en la mitad de la cancha. El uruguayo ya estaba amonestado y dejó a San Lorenzo con diez jugadores. Cuando se retiró, también recibió insultos de los hinchas.

El final encontró a un Nuevo Gasómetro golpeado por la bronca y la decepción. San Lorenzo perdió 2-0, quedó afuera de los playoffs y cerró su participación en el Clausura con una actuación muy pobre. La posibilidad de seguir compitiendo dependía de ganar y esperar resultados, pero el equipo de Insúa ni siquiera pudo acercarse a ese primer objetivo.

Se terminó el campeonato y también el año futbolístico para San Lorenzo. Un fracaso deportivo para un equipo que, entre 15 participantes de la Zona A, no consiguió terminar entre los ocho que avanzaron a los playoffs. Y una derrota que deja mucho más que una eliminación: expone las dificultades de un equipo que se despidió sin respuestas y con una deuda enorme con su gente.

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