Después del golpe que significó la derrota 4-1 ante Estados Unidos en el debut, de las críticas que recibió desde la prensa paraguaya, de los cuestionamientos de José Luis Chilavert y hasta de los cruces que se generaron en redes sociales, Orlando Gill tenía por delante una prueba de carácter. Y la superó.
El arquero de San Lorenzo fue una de las figuras de Paraguay en el sufrido triunfo por 1-0 frente a Turquía, una victoria que mantuvo con vida a la Albirroja en el Mundial y que llegó apenas un día después del fuerte respaldo público de Gustavo Alfaro, quien había ratificado su titularidad pese a las críticas.
Un golazo para golpear primero
Paraguay salió decidido a cambiar la imagen que había dejado en el estreno y encontró el premio de inmediato. Apenas transcurrido un minuto de juego, Matías Galarza Fonda capturó una pelota fuera del área y sacó un bombazo espectacular que se convirtió en el 1-0. El tanto terminó siendo el más rápido del torneo hasta el momento y le dio al equipo de Alfaro la ventaja que luego defendería con uñas y dientes.
Sin embargo, lejos de transformarse en una noche tranquila, el encuentro rápidamente se convirtió en una batalla por la supervivencia.
La expulsión que cambió todo
Cuando Paraguay parecía controlar el trámite, llegó la jugada que alteró el partido por completo. Sobre el cierre del primer tiempo, Miguel Almirón fue expulsado luego de una revisión del VAR por cubrirse la boca mientras discutía con un rival, una conducta sancionada por las nuevas normativas implementadas por FIFA.
Con un hombre menos durante todo el complemento, Paraguay se replegó, se abroqueló cerca de su área y apostó a resistir. Y ahí apareció Orlando Gill.
La noche de la reivindicación
El arquero azulgrana prácticamente no había tenido trabajo durante gran parte del primer tiempo, más allá de una acción aislada de Turquía que terminó entre el travesaño y el palo. Pero en el complemento, con Paraguay defendiendo cada metro de la cancha, Gill empezó a convertirse en protagonista.
Primero respondió ante un remate de Merih Demiral que atrapó sin problemas. Después en un disparo del mismo jugador que se desvió en Alderete y lo obligó a reaccionar con reflejos. Más tarde controló un cabezazo peligroso de Deniz Gül y luego evitó el empate al despejar un envío que se le metía por arriba.
Y, sin dudas, la intervención decisiva llegó sobre el cierre. Turquía fue con todo, encontró un centro atrás y dejó a Uzun prácticamente de frente al arco. El remate fue a quemarropa, con Gill ya a contrapierna. Pero el arquero de San Lorenzo sacó un manotazo salvador y evitó lo que parecía un empate inevitable. En el rebote se lo perdió Gul, pero ya estaba inhabilitado.
¡¡DE LA GRAN ATAJADA DE ORLANDO GILL AL INSÓLITO ERRADO DE DENIZ GUL!! Paraguay se salvó del AGÓNICO 1-1 de Turquía en San Francisco. Respira todo un país…
— SportsCenter (@SC_ESPN) June 20, 2026
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Paraguay resistió y eliminó a Turquía
Los últimos minutos fueron de sufrimiento absoluto. Turquía empujó, llenó el área de centros y acumuló situaciones, pero nunca encontró el gol. Paraguay, sostenido por Gill, por Gustavo Gómez y por toda una defensa que se multiplicó para tapar espacios, terminó celebrando una victoria tan trabajada como necesaria.
El triunfo dejó a Turquía eliminada del Mundial y le permitió a la Albirroja recuperarse después del duro estreno frente a Estados Unidos. Ahora, se jugará la clasificación en la última fecha del Grupo D frente a Australia el próximo jueves.
Con el combinado local ya clasificado, el equipo de Alfaro llegará con chances concretas de pasar a los 16avos de final y con una certeza: cuando más lo necesitó, Orlando Gill apareció. Y respondió dentro de la cancha. Donde más importa.
