El mal momento de San Lorenzo ya no se refleja solamente en las sensaciones que transmite el equipo, en los cambios constantes de un partido a otro o en el clima cada vez más tenso que se vive alrededor del Nuevo Gasómetro. También empieza a verse en los números. Y hay uno que expone todavía más a Néstor Gorosito: su inicio de ciclo es el peor de los últimos cinco entrenadores que tuvo el Ciclón.
Porque más allá del contexto institucional y económico que atraviesa el club, el presente futbolístico tampoco entrega respuestas. Pipo todavía no logró encontrar una base, modificó nombres de un partido a otro y llegó a realizar hasta cinco cambios entre una presentación y la siguiente. Y con apenas un triunfo en cinco partidos, el inicio del segundo ciclo quedó marcado para mal en Boedo.
El arranque de Gorosito, en números
El ciclo comenzó con el empate 1-1 ante Deportivo Riestra por la Copa Argentina, resultado que terminó en eliminación por penales. Después llegó la derrota 1-0 ante Lanús en el debut del Clausura, el único triunfo del proceso hasta ahora fue por la mínima frente a Gimnasia de Mendoza, la caída 1-0 ante Central Córdoba y el duro 2-0 contra Huracán en el clásico.
El balance, entonces, es de un triunfo, un empate y tres derrotas en sus primeros cinco partidos oficiales. Y cuando se lo compara con los últimos técnicos del Ciclón, la diferencia aparece todavía más clara.
Antes de Gorosito estuvo Gustavo Álvarez, quien había comenzado su ciclo con dos triunfos y tres empates, manteniendo un invicto durante sus primeras presentaciones. Por su parte, el registro de Damián Ayude había dejado en su arranque una victoria, tres igualdades y una caída.
Más atrás en el tiempo, apareció Miguel Ángel Russo, que tuvo el mejor comienzo de los cinco: tres victorias, un empate y una derrota en sus primeras presentaciones. El último antecedente cercano es el de Leandro Romagnoli, que había comenzado con dos triunfos, un empate y dos derrotas.
De esta manera, el arranque de Gorosito queda último en esta comparación. No solamente porque ganó menos que sus antecesores, sino también porque llegó a este punto con una eliminación de Copa Argentina y tres derrotas en cuatro fechas del campeonato.
Un contexto que tampoco ayuda
Claro que el escenario en el que asumió Gorosito no es comparable con el de otros entrenadores. San Lorenzo atraviesa una situación institucional y económica compleja, con un plantel que sufrió bajas importantes y pocas incorporaciones de jerarquía.
Pero los resultados son los que terminan marcando el pulso de cualquier ciclo. Y en el caso de Pipo, por ahora, la estadística es contundente.
El próximo sábado, desde las 14.30, San Lorenzo volverá a jugar en el Nuevo Gasómetro y recibirá a Unión de Santa Fe por la quinta fecha del Clausura. Será otra oportunidad para que Gorosito encuentre respuestas y, sobre todo, para que su equipo empiece a torcer un rumbo que hasta ahora viene siendo preocupante.
Porque el margen, cada vez, parece ser más chico.
