El 3-0 fue apenas el comienzo. Porque la derrota de San Lorenzo ante Defensa y Justicia no terminó con el pitazo final ni mucho menos. La bronca que se acumuló durante un primer tiempo muy flojo se trasladó directamente a las tribunas y convirtió al Tito Tomaghello en un escenario de fuerte tensión para el Ciclón.
Cerca de cuatro mil hinchas de San Lorenzo viajaron hasta Florencio Varela, en un partido en el que existía la posibilidad de contar con público visitante. Y se hicieron sentir. Como si estuvieran en el Nuevo Gasómetro. La decepción por lo que mostraba el equipo se transformó rápidamente en enojo y, con el correr de los minutos, ese enojo apuntó también hacia los dirigentes que estaban en el estadio.
El primer gran estallido llegó en el entretiempo. Con San Lorenzo perdiendo 3-0, desde la tribuna bajó un canto que ya se convirtió en una expresión del hartazgo que atraviesa al club: “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”.
No fue solamente contra los futbolistas. El reclamo tuvo como destinataria también a la dirigencia, en un contexto en el que el ciclo iniciado en junio todavía no consiguió encontrar respuestas en el fútbol. Primero se fue Gustavo Álvarez, después llegó la salida de Néstor Gorosito y ahora, con Ruben Darío Insua al frente, el equipo continúa sin encontrar el rumbo.
Mucho enojo de los hinchas de San Lorenzo en Florencio Varela en la derrota parcial 0-3 con Defensa y Justicia en el #TorneoClausura.
— SportsCenter (@SC_ESPN) October 3, 2026
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Los dirigentes, en el centro de la escena
La particularidad de la situación en Varela fue la cercanía entre los hinchas y los dirigentes. Marcelo Culotta y otros integrantes de la conducción de San Lorenzo estaban en el Tito Tomaghello y quedaron muy cerca del sector donde se encontraba la gente del Ciclón.
Entre ellos estaba Martín Saric, integrante del departamento de fútbol. Ante el clima de tensión y los insultos que llegaban desde muy cerca, intentó apaciguar los ánimos. La situación, sin embargo, continuó siendo complicada.
El partido se consumió entre silbidos, insultos y reproches. Y cuando llegó el final, volvió a escucharse el mismo grito que había bajado de la tribuna durante el descanso: “Que se vayan todos”.
La derrota en Varela dejó a San Lorenzo fuera de la zona de playoffs y profundizó un momento futbolístico que tampoco consiguió encaminarse después del cambio de entrenador. La ilusión que había generado la llegada del Gallego todavía no encontró correlato en la cancha y el clima alrededor del equipo se volvió cada vez más pesado.
Ahora el Ciclón tendrá una semana para intentar recomponerse antes de volver al Nuevo Gasómetro. En ocho días será el turno de Deportivo Riestra. Y después de lo que ocurrió en Varela, el recibimiento y el clima que encontrará San Lorenzo en casa aparecen como otro capítulo de una situación que ya está lejos de ser tranquila.

