El Nuevo Gasómetro estaba lleno. La gente de San Lorenzo volvió a hacer su parte, recibió al equipo con una fiesta y empujó como siempre. Pero otra vez se quedó con las manos vacías. El Ciclón perdió 2-0 con Boca, jugó un muy mal partido de principio a fin y volvió a dejar una sensación preocupante: no tuvo respuestas ni cuando estuvo once contra once ni cuando quedó con un jugador menos.
Era el partido que San Lorenzo necesitaba ganar. Un clásico. Una oportunidad para que el regreso de Rubén Darío Insúa al Nuevo Gasómetro tuviera una noche diferente después del empate ante Independiente. Pero estuvo lejos de eso. Boca fue superior durante prácticamente todo el encuentro y se llevó una victoria justa, incluso con situaciones como para haber terminado con una diferencia mayor.
El único acercamiento claro del Ciclón durante buena parte del partido llegó en el comienzo, con un cabezazo de Méndez que pasó cerca. Después, poco y nada. San Lorenzo nunca consiguió inquietar con claridad a Montero y quedó sometido a un Boca que encontró espacios, manejó la pelota y atacó especialmente por los costados.
Boca fue más y San Lorenzo nunca encontró el partido
El primer tiempo mostró rápidamente cuál sería el desarrollo. Boca dominó, movió la pelota de un lado hacia el otro y encontró permanentemente los caminos para lastimar por las bandas. Herrera sufrió muchísimo por su sector y De Ritis tampoco pudo contener los ataques del equipo visitante.
San Lorenzo corría detrás de la pelota y no lograba recuperar con la intensidad necesaria. Boca tuvo varias oportunidades y, si hubiera estado más preciso en la definición, podría haberse ido al descanso en ventaja.
Y cuando el Ciclón más necesitaba orden, llegó una expulsión que terminó complicando todavía más todo.
A la media hora, Manuel Insaurralde fue con las dos piernas arriba sobre Delgado. Nazareno Arasa no dudó y le mostró la roja. Una irresponsabilidad enorme que dejó a San Lorenzo con diez jugadores cuando ya estaba sufriendo el partido.
Con un jugador más, Boca pudo haberlo liquidado antes del descanso. Sin embargo, San Lorenzo logró resistir y hasta consiguió adelantarse algunos metros durante los últimos minutos del primer tiempo. Fue apenas un espejismo.
Lozano abrió el partido y Boca lo terminó de dominar
El complemento comenzó con el golpe que San Lorenzo no quería recibir. Boca encontró el gol rápidamente a través de Lozano y, desde entonces, el partido quedó todavía más cuesta arriba.
El Xeneize monopolizó la pelota y tuvo en Leandro Paredes a uno de sus principales conductores, aunque la superioridad no se explicó únicamente por la presencia del campeón del mundo. Boca encontró jugadores libres en el mediocampo, hizo circular la pelota con comodidad y manejó los tiempos.
San Lorenzo, mientras tanto, se dedicó prácticamente a correr detrás de los rivales.
No hubo reacción. No hubo intensidad. No hubo una modificación que permitiera pensar que el equipo podía meterse nuevamente en partido. Boca fue superior con once contra once, fue superior con un jugador más y terminó manejando el encuentro prácticamente a voluntad.
Y cuando la lluvia se convirtió en una tormenta torrencial sobre el Nuevo Gasómetro, el partido terminó de transformarse en una batalla.
La lluvia y el segundo golpe
El agua cayó con una intensidad enorme y complicó todavía más el desarrollo. La cancha se volvió pesada y el fútbol empezó a desaparecer.
Pero Boca encontró otra oportunidad para liquidarlo.
Un error de De Ritis en la salida terminó generando la jugada del segundo gol. La pelota llegó al área y apareció Miguel Merentiel, que definió para poner el 2-0 a los 25 minutos del segundo tiempo.
Ahí se terminó prácticamente la historia.
La lluvia frenó todavía más el ritmo y convirtió los minutos finales en un partido de lucha, centros y pelotas divididas. Boca incluso tuvo alguna oportunidad más para ampliar la diferencia, como un remate de Scacese y algún centro que cruzó peligrosamente el área de San Lorenzo.
El tercero estuvo cerca, pero ya poco importaba.
San Lorenzo había perdido el clásico mucho antes.
Otra decepción para San Lorenzo
El pitazo final encontró a un Nuevo Gasómetro que pasó de la ilusión al enojo. Hubo silbidos para el equipo de Insúa, que había llegado al clásico después de un empate ante Independiente que había dejado la sensación de que podía comenzar a levantar.
Pero el partido que podía significar un golpe de confianza terminó siendo otra decepción.
San Lorenzo perdió 2-0 con Boca, no convirtió y prácticamente no generó situaciones claras. Quedó nuevamente en deuda con su funcionamiento y, sobre todo, con una actuación que estuvo muy lejos de lo que exigía un clásico de esta magnitud.
La estadística de los clásicos sigue agudizándose: San Lorenzo ganó apenas uno de los últimos 28 enfrentamientos ante sus rivales tradicionales.
Y mientras el hincha volvió a llenar el Nuevo Gasómetro y volvió a hacer su parte, el equipo volvió a quedarse sin respuestas. Una derrota que duele por el rival, por el contexto y porque, después de nueve fechas de irregularidad, San Lorenzo necesitaba mucho más que una nueva actuación como la de esta tarde.
EXPULSADO INSAURRALDE EN SAN LORENZO
— TNT Sports Argentina (@TNTSportsAR) September 20, 2026
El mediocampista del Ciclón fue expulsado tras una fuerte entrada ante Ascacibar.
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