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El Ciclón sufrió a Unión, pero se subió a la cima con el Pincha y se fue ovacionado en el último partido en el Bidegain del 2016. Fue 3-2 con doblete de Caute y uno de Blandi.

Con la angustia de siempre. San Lorenzo, otra vez, terminó sufriendo hasta la última pelota un partido chato que recién se encendió en los 20 finales. Increíble, pero real. A pesar de eso de haber manejado los hilos, fue un desahogo total el pitazo de Laverni. Los puntos se quedaron en casa y volvió a sumar de a tres para seguir prendido bien arriba en el campeonato local con 27 puntos junto a Estudiantes de La Plata, que juega mañana en San Juan.

A pesar de las intenciones del inicio, con Cerutti intentando de volea o alguna que otra arremetida con espacios, San Lorenzo entró planchado. Claro, a Unión le servía la pasividad cuerva. No aceleraba ni uno ni otro y el negocio era para los santafecinos. Soldano, de cabeza, alertó después de un desborde desde la banda de Mas y el agua a los 30 fue ideal para despertar.

En la única jugada que hizo recordar a lo mejor del semestre, llegó la falta a Blandi en el borde del área y Cauteruccio, que hizo olvidar un segundo a Belluschi, la colocó lejos de Nereo Fernández para el desahogo. Después de la ventaja, increíblemente volvió a velocidad crucero. Encima ni Blanco ni Cerutti acertaban cuando podían arrancar con la bocha dominada. Sacando el 1-0, olvidable primer tiempo.

Rapidito, a los 7 del complemento, el Ciclón gritaba el segundo y comenzaba a encaminar los tres puntos. El Pocho, ahora sí, ganó la banda y Blandi, de cabeza, sumó su sexto grito en el torneo. El gol calmó los ánimos y llegaron los mejores minutos. Pudo estirar la diferencia si estaba más fino, pero durmió en un córner y Soldano descontó en la única clara de la visita.

Alertado, Aguirre movió el banco y rearmó el equipo: Bergessio y Mercier por Blandi y Cerutti. Pichi agarró el medio, adelantó a Mussis y Blanco pasó a la izquierda, un enroque determinante. El ex Lanús, que no venía haciendo un buen partido, acertó en el centro raso y Caute la empujó. 3-1, ovación para Orti que salía y Pipi que entraba y algarabía momentánea. ¿Por qué? Porque apenas sacó el Tate, Vadalá sacó un latigazo imposible para Torrico.

Y agarrate. Con poco los de Pumpido complicaron hasta la última bocha, cuando otro sablazo paralizó los corazones en el Bajo. Silencio, silencio, silencio… y desahogo cuando el disparo de Rolle rozó literalmente el ángulo izquierdo del Cóndor. Aguirre respiró tranquilo. Los players festejaron. Y claro, el reconocimiento del hincha por el buen semestre no tardó en bajar en la última función.

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Vamos Ciclón es una página partidaria oficial, creada para los hinchas de San Lorenzo y no tiene afiliación alguna con el Club Atlético San Lorenzo de Almagro.