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San Lorenzo mostró dos caras y empató con Estudiantes

El Ciclón jugó dos tiempos totalmente diferentes y rescató un punto con el Pincha. Fue 1-1 en el Nuevo Gasómetro, que terminó despidiendo con algunos aplausos al equipo.

“Movete, Boedo, movete”. Cuando se canta esto en el Nuevo Gasómetro es porque la paciencia llegó al límite. Por lo general, la gente se expresa así cuando la devolución tiene algo del presente que no gusta, pero también resabios del pasado reciente. Y contra Estudiantes, el hit volvió a sonar, a modo de reclamo para un equipo que sigue sin dar esas señales de mejoría. Eso fue lo que pasó en otro primer tiempo para el olvido de San Lorenzo.

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Fueron pobres los 45′ iniciales del local. Tomó la iniciativa y mantuvo la pelota la mayor parte del tiempo, pero esa tenencia no pudo ni supo traducirla en situaciones de gol. No le llegó a Mansilla más allá de un tiro libre de Barrios que el arquero cacheteó sin problemas. El Pincha, en cambio, facturó en la primera que tuvo con un tremendo derechazo de Correa, inatajable para un Gómez que sí pudo en otro remate del delantero que pedía segundo gol de la visita minutos después.

El complemento fue otra cosa. Se la jugó el Gallego, otra no le quedaba: sacó a Medina y puso a Herazo, que llegó ayer, firmó el contrato y el DT lo mandó a la cancha ante la necesidad de ir a buscar el empate. Entró bien el colombiano, o al menos con él en cancha, San Lorenzo se le fue al humo a un Estudiantes que terminó replegado. Y más aún cuando el equipo pasó a jugar con triple 9 por el ingreso de Tarragona por Perruzzi.

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Tres minutos después, gol de San Lorenzo. De tanto buscarlo, llegó como tenía que llegar: por arriba. Buen centro de Giay que Bareiro peinó y la pelota entró por encima de Mansilla. Con el 1-1 arrancó el mejor tramo del Ciclón. Primero un tremendo pelotazo de Irala reventó el travesaño, siguió con una volea de Bareiro pasó rozando el palo, más tarde dos remates que cruzaron toda el área, uno de Braida y otro de Tarragona, sin que nadie pueda empujarla y por último un cabezazo de Herazo que dio en el palo y salió. Le faltó algo de suerte al Ciclón, que se podía haber llevado el partido sin capitalizaba esas buenas chances que generó.

Cambió el semblante del Pedro Bidegain en el segundo tiempo. Apoyó y alentó porque, básicamente, el equipo mostró otra actitud. Las ganas de ganarlo, cuando parecía que todo estaba perdido, aparecieron. Por eso, más allá de que San Lorenzo sigue sin poder ganar en la Copa de la Liga, la gente, esta vez, despidió con algunos aplausos a los dirigidos por Insua.

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