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Colón profundizó la crisis de San Lorenzo y el Nuevo Gasómetro estalló de bronca

El Sabalero aprovechó las falencias del equipo para hundirlo más en su mal momento. Fue 2-1 en el regreso de los hinchas al Bidegain, que terminaron cuestionando a los dirigentes, a varios jugadores y bancando a los pibes.

Lo que debía ser una fiesta se convirtió en un polvorín. Había felicidad por el regreso de los hinchas después de la eterna cuarentena, que con buena predisposición volvía a alentar pese al momento pésimo que atraviesa el equipo. Pero lo que comenzó como una tarde que prometía final feliz, terminó en todo lo contrario. Insultos para Marcelo Tinelli, Matías Lammens y la CD al grito de guerra de “que se vayan todos”.

Colón terminó en ventaja en el primer tiempo por esas cosas que tiene este San Lorenzo, que cede la pelota y deja que el rival sea protagonista. Es cierto que tuvo una chance clarísima de abrir el marcador, en un rebote que le quedó a Zapata y tapó Burián después de un centro frontal. Pero se distrajo en la última y la visita pegó: Goltz acompañó en una contra y cabeceó en soledad para el 1-0.

En el complemento, Montero metió a Sabella por Zapata, de floja primera mitad. Pero nada cambió y el Ciclón en esos primeros minutos fue un desconcierto sobre el césped. Pobre, deslucido, con una escasez de recursos alarmantes y sin rebeldía. La furia en el cemento se desató cuando Meza metió un latigazo inatajable para Torrico, a los 18, cuando arrancó la reprobación a los más grandes (Peruzzi, Donatti o Di Santo) y bancó el entusiasmo de los pibes.

En medio de los reproches, Agustín Martegani levantó con al Nuevo Gasómetro con un tremendo zurdazo que dejó sin chances a Burián. Pero poco más hasta el final del partido: Colón lo controló casi sin sobresaltos y no lo liquidó antes por impericia de sus atacantes. “Que se vayan todos”, fue el último cántico de los hinchas, acompañado de algunos tibios aplausos para los juveniles.