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San Lorenzo batalló, le ganó a Boca y rompió el maleficio en el Nuevo Gasómetro

El Ciclón ganó claramente el clásico de la mano de los pibes por 2-1 con goles de Giay y Bareiro, que después falló un penal. Consiguió calma y sumó de a tres por primera vez en este 2022 en casa.

Se terminó el maleficio, señores. San Lorenzo ganó. Y lo hizo bien. No le sobró nada, pero anuló a un Boca que jamás inquietó. Ordenado, modesto, práctico y, principalmente, comprometido, los pibes del Ciclón ganaron con autoridad el clásico contra Boca y tomó oxígeno después de una semana complicada. Un triunfo que lo necesitaba como el agua, sobre todo porque con el 2-1 sumó ¡su primera victoria del año! en el Nuevo Bidegain. La gente, claro, lo festejó como se debe.

Arrancó mejor San Lorenzo. Fue un gran comienzo del Perrito Barrios. Desequilibrante. De sus pies llegó el primera clara del partido, cuando se escabulló entre los defensores de la visita y exigió a Rossi. La siguiente también fue azulgrana. Esta vez con Bareiro como protagonista, pero el paraguayo eligió mal: la pelota quedó boyando tras un error de Rojo y la picó suave para que controle Rossi.

La diferencia llegó en el primer ataque con cierto peligro de Boca. Tiro libre de Villa, anticipo de cabeza de Rojo y 1-0. El Ciclón, que había jugado mejor en los primeros veinte minutos, pero volvió a meterse en partido rápido. Rossi le tapó un remate a Elías después de una jugada en la que participaron Bareiro y Barrios, y Giay aprovechó en el rebote para convertir su primer gol en Primera. El resultado más justo. 1 a 1.

El final del primer tiempo fue con polémica. Nicolás Fernández Mercau había metido un golazo pero el VAR llamó a Espinoza y lo anuló. ¿Por qué? El árbitro y los encargados del videoarbitraje consideraron que en el inicio de la jugada Rosané le hizo falta a Varela. No parecía. Para justificar, el juez amonestó al volante azulgrana, que no podía creer lo que había cobrado. La gente, claro, tampoco.

En el complemento pareció arrancar mejor la visita, que de hecho tuvo que exigir a Torrico por un tiro libre de Romero. Pero San Lorenzo golpeó. Cerutti, que está en un gran momento, le comió la espalda a Zambrano, mandó el centro y el cabezazo goleador de Bareiro, que ya suma cinco goles en el torneo, dio vuelta el partido. ¿Merecido? Merecidísimo.

En ese momento arrancó el Ciclón batallador. Bien ordenado en el fondo. El que de la mano de los pibes peleó cada una como la última y pensó en el arco contrario de contra. Y tuvo una chance inmejorable para liquidarlo si no fuese porque Bareiro le erró al arco en un penal que cobró Espinoza a instancias del VAR por un pisotón de Rojo a Braida en un córner.

Sobre el final,