Del sufrimiento al desahogo: San Lorenzo lo ganó en el final y tomó aire

El Ciclón derrotó 1-0 a Gimnasia de Mendoza con un tanto de Rodrigo Auzmendi a los 41 minutos del segundo tiempo y volvió al triunfo tras un flojo partido.

Publicada: 28/07/2026 20.34hs | Actualizada: 28/07/2026 21.24hs
auzmendi festejo san lorenzo gimnasia mendoza

No jugó bien. Ni siquiera estuvo cerca de hacerlo. Durante gran parte de la noche, San Lorenzo volvió a parecerse al equipo golpeado que venía de quedar eliminado de la Copa Argentina y de perder en el debut del Torneo Clausura. Pero cuando el partido se moría y los fantasmas empezaban a hacerse cada vez más grandes, apareció Rodrigo Auzmendi para cambiar la historia.

A los 41 minutos del segundo tiempo, el delantero anticipó un centro rasante de Alexis Cuello y marcó el 1-0 que desató un desahogo enorme en el Nuevo Gasómetro. Un triunfo sufrido, trabajado y necesario. Muy necesario.

Un primer tiempo para el olvido

San Lorenzo nunca encontró el partido. Impreciso con la pelota, sin profundidad y chocando una y otra vez contra la defensa mendocina, el equipo de Pipo Gorosito prácticamente no inquietó a Rigamonti durante toda la primera mitad.

Y si el partido llegó igualado al descanso fue gracias a Orlando Gill.

Sobre el cierre del primer tiempo, Muñoz conectó un cabezazo que parecía tener destino de red, pero el arquero paraguayo reaccionó de manera extraordinaria y, con un manotazo salvador, evitó el 1-0 de Gimnasia de Mendoza cuando los murmullos ya empezaban a bajar desde las tribunas.

Mejoró poco, sufrió mucho

En el complemento, San Lorenzo mostró un poco más de iniciativa, aunque siguió lejos de convencer. A los siete minutos, Lorenzón probó desde afuera y encontró una buena respuesta de Rigamonti. Fue el primer aviso serio del Ciclón. Después, el juvenil Córdoba convirtió un golazo de tijera, aunque la acción fue anulada por posición adelantada.

Sin embargo, después de esas aproximaciones, el equipo siguió sin encontrar claridad mientras la paciencia de la gente comenzaba a agotarse. Desde las tribunas bajó el clásico “Movete, Boedo, movete…“, reflejo de un equipo que seguía sin encontrar respuestas.

Pero cuando el empate parecía sentenciado, llegó la jugada que cambió la noche. Cuello desbordó y envió un centro rasante al primer palo. Allí apareció Rodrigo Auzmendi, que anticipó a toda la defensa y definió para establecer el 1-0. Minutos antes el propio delantero ya había estado cerca con una volea que Rigamonti había logrado contener. Esta vez no falló.

El gol desató un festejo liberador dentro y fuera de la cancha. San Lorenzo sostuvo la ventaja con algún sobresalto sobre el final, aunque terminó abrazándose a tres puntos que necesitaba como pocas veces.

Porque el rendimiento sigue dejando muchas dudas. Pero después de tantos golpes consecutivos, ganar era la única manera de empezar a recuperar un poco de aire. Y, aunque haya sido sufriendo hasta el final, el Ciclón volvió a sonreír.

Comparte esta noticia