Mientras la nueva dirigencia encabezada por Marcelo Culotta intenta ordenar la delicada situación económica que atraviesa San Lorenzo, en las últimas horas se conoció el nombre detrás de la quinta inhibición que pesa sobre el club.
La sanción, que asciende a 70 mil dólares, corresponde a Jaime Peralta, el delantero colombiano que tuvo un paso tan breve como conflictivo por Boedo durante 2025 y que terminó recurriendo a la FIFA para reclamar una deuda tras su salida.
Hasta ahora se conocía el monto de la inhibición y que estaba vinculada a un conflicto que había llegado a instancias internacionales. Sin embargo, recién ahora trascendió que el reclamo pertenece al atacante que llegó desde Deportivo Cúcuta y que apenas permaneció unas semanas en la institución.
Una apuesta que duró poco
Peralta fue presentado a fines de enero de 2025 como una de las incorporaciones para el plantel que dirigía Miguel Ángel Russo.
Su llegada ya despertaba cierta incertidumbre por algunos antecedentes disciplinarios en Colombia. Aun así, Russo dio el visto bueno para su incorporación, convencido de que podía encauzar al futbolista gracias a su experiencia trabajando con jugadores colombianos. Pero la historia terminó mucho antes de lo esperado.
Apenas dos meses después de su arribo, el delantero comenzó a quedar al margen por cuestiones extradeportivas. Las ausencias a entrenamientos y distintos incumplimientos terminaron deteriorando la relación con sus compañeros, el cuerpo técnico y con los dirigentes.
Del gol a Racing al olvido
Su paso por San Lorenzo dejó una sola imagen positiva que todavía recuerdan los hinchas: el agónico cabezazo ante Racing en el Nuevo Gasómetro, el gol que le dio al Ciclón el último triunfo en un clásico. Más allá de ese momento puntual, su participación fue mínima.
PERALTA A LOS 46: SAN LORENZO 3-2 RACING.
— SportsCenter (@SC_ESPN) March 3, 2025
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Peralta disputó apenas cinco partidos oficiales, ninguno como titular, acumuló solamente 96 minutos en cancha y convirtió un único gol. Para marzo, puertas adentro ya estaba tomada la decisión de ponerle punto final a su ciclo.
Una salida que nunca se resolvió
El principal problema apareció al momento de concretar la desvinculación. Aunque San Lorenzo ya no lo tenía en consideración y había decidido apartarlo del plantel profesional, nunca logró alcanzar un acuerdo económico para rescindir el contrato que tenía vigencia hasta fin de año.
Por ese motivo, el colombiano permaneció durante varias semanas en Buenos Aires sin siquiera ir a la Ciudad Deportiva, pero manteniendo vínculo vigente con la institución. La situación se fue desgastando hasta desembocar en una salida desordenada y sin acuerdo total entre las partes hasta volver a Cúcuta.
Desde el entorno del futbolista sostuvieron que existían salarios pendientes de pago y ese conflicto terminó escalando hasta la FIFA, organismo que finalmente le dio curso al reclamo.
La inhibición que más preocupa
Más allá de los 70 mil dólares que reclama Peralta, en San Lorenzo saben que el problema más importante todavía podría estar por venir.
Tal como adelantó Vamos Ciclón, en Boedo siguen de cerca el expediente vinculado al Carnicero Hernández, una situación que podría derivar en una inhibición mucho más pesada para las arcas del club: en Boedo estiman que el monto podría rondar el millón de dólares, una cifra muy superior a cualquiera de las sanciones vigentes.
Por eso, aunque el caso Peralta elevó a cinco la cantidad de inhibiciones que pesan sobre San Lorenzo y en total ya suman alrededor de 80 mil, internamente entienden que la verdadera preocupación está puesta en ese expediente que todavía permanece abierto.
