Los cambios pueden cambiar un partido. A veces lo mejoran. A veces no modifican demasiado. Y otras veces, simplemente, terminan empeorándolo. Eso fue lo que ocurrió con San Lorenzo en La Fortaleza. Porque después de un primer tiempo en el que el equipo había competido de igual a igual y hasta había tenido las situaciones más claras, las variantes de Pipo Gorosito modificaron el desarrollo del encuentro y dejaron al Ciclón casi sin respuestas en el complemento.
Después del partido, el entrenador explicó por qué tomó cada una de esas decisiones.
Por qué salieron Alassia e Insaurralde
La primera sorpresa llegó en el entretiempo. Gorosito desarmó el doble cinco que había arrancado el partido y sacó a Gonzalo Alassia y Manuel Insaurralde. Dos cambios que, lejos de darle otra energía al equipo, coincidieron con el momento en el que Lanús empezó a dominar aún más la mitad de la cancha.
Sobre Alassia, el DT descartó que haya sido una cuestión futbolística. Explicó que “no sé hace cuánto no jugaba un partido” y que, para él, “había jugado muy bien el primer tiempo”, aunque “después se cansó a lo último”. Una explicación desde lo físico para un futbolista que debutó oficialmente en Primera y que, pese al contexto, había dejado una imagen positiva.
Lo de Insaurralde, que venía de recuperarse de un desgarro, también tuvo una explicación médica. Gorosito contó que el volante “está con una sobrecarga y debido a eso salió”. Sin embargo, el ingreso de Ignacio Perruzzi y Mauricio Cardillo nunca logró sostener el equilibrio que había mostrado San Lorenzo durante la primera mitad.
Y qué dijo de Auzmendi
La otra variante que generó sorpresa fue la salida de Rodrigo Auzmendi, el goleador del equipo en el semestre pasado, cuando el equipo todavía buscaba el empate. El delantero dejó la cancha para que ingresara Matías Hernández, una modificación que tampoco cambió la historia.
Consultado por esa decisión, Gorosito respondió con pocas palabras: “Buscamos una cosa más dinámica, faltaban 10 o 15 minutos…”.
Las explicaciones estuvieron. Las respuestas futbolísticas, en cambio, no aparecieron. Porque San Lorenzo terminó perdiendo presencia en la mitad de la cancha, dejó de inquietar a Lanús y cerró el partido con más dudas que certezas. Y, al menos esta vez, los cambios quedaron mucho más cerca de complicar al equipo que de ayudarlo.
