Las decisiones importantes rara vez nacen de un camino lineal. Mucho menos cuando un club se queda sin entrenador de un día para el otro y necesita encontrar un reemplazante en medio de una crisis deportiva e institucional. En San Lorenzo pasó exactamente eso. La salida de Gustavo Álvarez abrió una búsqueda que atravesó llamados, reuniones, diferencias internas y varios nombres sobre la mesa. Al final, la elección terminó sorprendiendo a muchos: Iker Muniain será el nuevo entrenador azulgrana.
La decisión no fue inmediata ni el ex capitán apareció como primera opción. Por el contrario, durante varios días la dirigencia evaluó distintas alternativas hasta encontrar un candidato que generara consenso puertas adentro. Y ese terminó siendo el Vasco.
Insúa y Gorosito dividían opiniones
Los primeros nombres que encabezaron la búsqueda fueron dos técnicos con una fuerte identificación con San Lorenzo: Ruben Darío Insua y Néstor Gorosito.
Ambos recibieron el llamado de la dirigencia y dejaron en claro su predisposición para regresar al club si la propuesta avanzaba. Sin embargo, con el correr de los días empezaron a aparecer diferencias dentro del grupo que debía tomar la decisión.
Mientras algunos dirigentes impulsaban el regreso del Gallego, otros entendían que el ciclo debía comenzar con Pipo. Ni uno ni otro lograron reunir unanimidad entre los dirigentes de mayor peso, el manager Guillermo Franco, el coordinador de fútbol Walter Perazzo y Martín Saric, quienes en mayor o menor medida participaron del proceso de selección.
Además, según pudo saber Vamos Ciclón, tanto Insúa como Gorosito habrían recibido la comunicación de que integraban una lista junto a otros entrenadores que también estaban siendo evaluados. Esa situación no cayó bien en ninguno de los dos entornos y terminó enfriando las posibilidades de avanzar.
Los nombres que fueron quedando en el camino
La búsqueda continuó con otros entrenadores. Kily González apareció como una alternativa, aunque nunca terminó de generar consenso interno después de su último paso por Platense.
El caso de Juan Antonio Pizzi fue diferente. Más allá de sus antecedentes en el club, rápidamente perdió fuerza por una cuestión ajena a lo futbolístico. Su representante es Pascual Lezcano, el mismo empresario que representa a Facundo Altamirano, Guzmán Corujo y Diego Herazo, los futbolistas cuya situación terminó siendo determinante en la salida de Álvarez.
Dentro de San Lorenzo entendieron que avanzar por un entrenador representado por la misma persona que había quedado en el centro del conflicto reciente no era el mejor escenario y esa posibilidad quedó descartada.
Después llegaron los intentos por dos técnicos de recorrido internacional. Eduardo Berizzo agradeció el interés, pero respondió que analizaba propuestas del exterior y que no contemplaba regresar al fútbol argentino en este momento.
Algo similar ocurrió con Ramón Díaz. Hubo contactos, aunque desde el inicio la dirigencia sabía que su contratación resultaba muy difícil por una cuestión económica. El entrenador riojano, además, también manifestó que manejaba ofertas para continuar su carrera fuera del país.
Por qué terminó imponiéndose Muniain
Mientras varios candidatos encontraban obstáculos, la figura de Iker Muniain empezó a ganar terreno.
No solamente porque el ex futbolista de San Lorenzo había manifestado públicamente, desde el mismo día de su despedida, que soñaba con regresar al club. También porque su perfil reunía condiciones que la dirigencia valoró especialmente.
Pese a su escasa experiencia como entrenador, apenas una temporada en el Derio y su reciente presentación en el Salamanca, los dirigentes entendieron que se trataba de una apuesta con un fuerte sentido de pertenencia en esos pocos meses que estuvo en Boedo como jugador.
A eso se sumó otro aspecto que terminó inclinando la balanza: la excelente relación que mantiene con buena parte del actual plantel. Antes de avanzar definitivamente, la dirigencia consultó a varios futbolistas que compartieron vestuario con el Vasco y la respuesta fue unánime. Todos coincidieron que en su liderazgo y conocimiento del grupo podían facilitar una transición rápida.
En una búsqueda marcada por las diferencias alrededor de otros candidatos, Muniain terminó siendo el nombre que menos divisiones generó dentro de la conducción del fútbol.
Una apuesta tan fuerte como arriesgada
La llegada del español representa una apuesta importante para San Lorenzo. Con apenas un año de experiencia como entrenador en el ascenso profundo español y sin haber haber quemado etapas de formación, asumirá directamente el desafío más exigente de su carrera.
En los próximos días deberá resolver su salida del Salamanca, club con el que había sido presentado recientemente y cuya pretemporada comenzará sin él. Una vez finalizados esos trámites viajará hacia la Argentina para ponerse al frente del plantel azulgrana.
El desafío será enorme. También la expectativa. Porque el vínculo que Muniain construyó con San Lorenzo durante sus nueve meses como futbolista terminó pesando más que cualquier currículum. Y, en una búsqueda que transitó muchos caminos, fue justamente esa identificación la que terminó inclinando la decisión definitiva.
