No importa el momento futbolístico, el entrenador de turno o los nombres que salten a la cancha. Cada vez que San Lorenzo viaja rumbo a Lanús sabe que le espera una de las visitas más incómodas de los últimos años. La Fortaleza, estadio donde este sábado debutará en el Torneo Clausura, se transformó en un escenario que históricamente le trae más dolores de cabeza que alegrías.
El contexto tampoco ayuda. El Ciclón llega golpeado por la eliminación en la Copa Argentina, con un plantel diezmado, pocos refuerzos y la obligación de empezar el campeonato sumando. Y, para colmo, deberá hacerlo en una cancha donde casi nunca logra sonreír.
Aunque el historial general favorece ampliamente a San Lorenzo, con 57 triunfos, 40 empates y 48 derrotas en 145 enfrentamientos, la historia cambia completamente cuando el escenario es el Néstor Díaz Pérez.
En la cancha de Lanús, el Ciclón apenas ganó 19 partidos, empató 17 y perdió 32, una diferencia que explica por qué cada visita al Sur genera preocupación.
Dos triunfos en veinte años
Los números recientes son todavía más contundentes.
En las últimas dos décadas, San Lorenzo visitó al Granate en La Fortaleza en 17 oportunidades por torneos locales y apenas consiguió dos victorias. El resto fueron 13 derrotas y dos empates, una estadística que convierte al estadio granate en uno de los más esquivos para el conjunto azulgrana.
El primer festejo llegó en la Superliga 2017/18, cuando el equipo dirigido por Claudio Biaggio se impuso 2-0 con un gol de Nicolás Blandi y otro en contra.
Hubo que esperar casi seis años para volver a celebrar. Fue en la Copa de la Liga 2023, con Rubén Darío Insua como entrenador, gracias al 1-0 conseguido con el tanto de Adam Bareiro.
Dos victorias aisladas en un historial que, en los últimos años, fue ampliamente favorable para Lanús.
El durísimo golpe en la Libertadores
Pero si hay un recuerdo que todavía duele entre los hinchas de San Lorenzo cada vez que el equipo visita La Fortaleza es el de la Copa Libertadores 2017.
Por los cuartos de final, el equipo dirigido por Diego Aguirre había dado el primer golpe al imponerse 2-0 en el Nuevo Gasómetro y parecía tener encaminada la clasificación. Sin embargo, en la revancha disputada en el Néstor Díaz Pérez, Lanús igualó la serie con otro 2-0 y terminó avanzando tras imponerse en la definición por penales.
Aquella noche quedó marcada como una de las eliminaciones internacionales más dolorosas de los últimos años para el Ciclón y alimentó una estadística que, desde entonces, no hizo más que reforzar la dificultad que representa jugar en la cancha del Granate.
La Copa Argentina tampoco cambió la historia
Pero La Fortaleza tampoco le dio demasiadas alegrías a San Lorenzo cuando le tocó jugar allí por Copa Argentina.
La excepción fue aquella gran actuación del equipo de Diego Aguirre en 2016, cuando derrotó 3-1 a Godoy Cruz, en una de las mejores producciones futbolísticas del ciclo del entrenador uruguayo.
Después de esa noche, el panorama volvió a complicarse. En la edición siguiente empató 1-1 con Cipolletti y necesitó los penales para avanzar. Más tarde, en ese mismo torneo, quedó eliminado frente a Deportivo Morón.
En 2018 igualó 1-1 con Temperley y volvió a despedirse desde los doce pasos. Y en 2023 sufrió otro golpe importante al caer 1-0 ante Defensa y Justicia en las semifinales.
Por eso, cada vez que San Lorenzo debe jugar en el estadio de Lanús, los antecedentes pesan. Este sábado tendrá una nueva oportunidad para empezar a cambiar una historia que, desde hace muchos años, le resulta completamente adversa.
