Fue una tarde para el olvido. Una de esas que quedan marcadas en la historia de un clásico por todo lo que significan y, sobre todo, por el momento en el que llegan. San Lorenzo sufrió una vergonzosa derrota ante Huracán, nunca le encontró la vuelta al partido y terminó cayendo 2-0 en un Nuevo Gasómetro que explotó de bronca. Después de 25 años, el Ciclón volvió a perder un clásico de barrio como local y profundizó todavía más una crisis que ya viene de arrastre.
El ciclo de Néstor Gorosito no encuentra respuestas. Eliminado de la Copa Argentina, con tres derrotas en las primeras cuatro fechas del Torneo Clausura y un equipo que transmite apatía, desconcierto e impotencia, el panorama en Boedo es cada vez más oscuro. Esta vez, además, el golpe tuvo una dimensión diferente: Huracán tampoco necesitó demasiado para quedarse con un partido que San Lorenzo nunca consiguió hacer suyo.
Un primer tiempo sin respuestas
San Lorenzo salió con línea de cinco, pero el cambio de dibujo no alcanzó para modificar una realidad que se venía viendo desde el comienzo del ciclo. El equipo no logró conectar sus líneas, no encontró profundidad y prácticamente no inquietó a Hernán Galíndez. La estadística del primer tiempo fue tan contundente como preocupante: apenas un remate al arco. Fue de Rodrigo Auzmendi en el comienzo del encuentro y después, prácticamente, nada.
El partido fue disputado, con la pelota repartida durante buena parte de la primera mitad y sin demasiadas situaciones. Pero sobre el cierre Huracán empezó a presionar y encontró el premio justo cuando San Lorenzo más necesitaba irse al descanso sin recibir un golpe.
En el segundo minuto de descuento llegó el 1-0. Centro desde la izquierda, cabezazo de Juan Bisanz que Gill consiguió tapar, pero el rebote quedó servido y Jordi Caicedo apareció para empujarla y poner arriba al Globo. Golpe durísimo para el Ciclón, que se fue al vestuario bajo una lluvia de silbidos. Lo peor, sin embargo, todavía estaba por venir.
¡¡EL GLOBO GOLPEÓ ANTES DEL CIERRE DEL PT!! Jordy Caicedo estuvo muy atento al rebote que dio Gill y anotó el primero de Huracán ante San Lorenzo. ¡EL HOMBRE CLÁSICO!
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Caicedo lo liquidó y después se armó todo
A San Lorenzo le costó apenas siete minutos del segundo tiempo recibir el golpe definitivo. Huracán encontró otra vez a Caicedo y el ecuatoriano no perdonó.
Pelota de Colo Gil, otra vez para el delantero del Globo, que recibió y sacó una definición cruzada al ángulo. Un golazo para el 2-0 y para terminar de derrumbar a un San Lorenzo que ya no tenía respuestas. Y después llegó el escándalo.
Caicedo fue a festejar el gol contra la tribuna de San Lorenzo y se generó un tumulto entre los jugadores. Los futbolistas azulgranas fueron directamente contra el ecuatoriano y, en medio del enfrentamiento, Gill le metió un cabezazo al delantero de Huracán.
Darío Herrera fue llamado por el VAR y terminó expulsando al arquero de San Lorenzo. El Ciclón se quedó con diez y el partido, prácticamente, se terminó ahí.
¡¡ES UN GOLAZO!! Jordy Caicedo la cruzó al ángulo y marcó su doblete para el 2-0 de Huracán vs. San Lorenzo. Festejó con Topo Gigio a la tribuna y se picó todo…
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San Lorenzo quedó a merced de Huracán
Con uno menos, el equipo de Gorosito quedó completamente partido y expuesto. Cada contra del Globo parecía tener olor a tercer gol. Bisanz tuvo dos oportunidades desde afuera del área: una pasó muy cerca del travesaño y la otra fue contenida por José Devecchi, quien había ingresado en lugar de Gill tras la expulsión.
San Lorenzo, mientras tanto, no encontró la manera de reaccionar. No hubo rebeldía, tampoco claridad ni una respuesta futbolística que permitiera imaginar una remontada. No volvió a llegar con peligro al arco rival en todo el segundo tiempo.
Huracán, sin necesidad de tener la pelota, se encontró con espacios suficientes para manejar el tramo final y hasta pudo haber terminado ganando por una diferencia mayor.
Un golpe que duele por todo lo que representa
La derrota no es solamente una más en una temporada que recién comienza. Es una derrota que llega en un clásico, ante Huracán y después de 25 años sin perder como local en el Nuevo Gasómetro.
San Lorenzo necesitaba ganar para salir del pozo. Necesitaba una respuesta, un partido que cambiara el ánimo y que permitiera empezar a construir algo diferente. Terminó ocurriendo exactamente lo contrario.
El equipo de Gorosito acumula tres derrotas en cuatro fechas del Clausura, quedó eliminado de la Copa Argentina y ahora perdió un clásico que durante un cuarto de siglo había sido territorio azulgrana.
El Nuevo Gasómetro terminó entre silbidos. Y la sensación que queda es mucho más profunda que la de una derrota: hace tiempo que San Lorenzo no da la cara en los clásicos y ahora perdió justamente el que, por historia y por presente, menos podía permitirse perder.
El momento es tétrico. Y la crisis, lejos de frenarse, parece profundizarse con cada partido.
