San Lorenzo atraviesa un momento complicado y la derrota ante Huracán volvió a profundizar un escenario que ya era preocupante. En medio de ese caos, Néstor Gorosito volvió a mover piezas y el clásico dejó tres debuts con la camiseta azulgrana: Nicolás Blanco, Danilo Arboleda y Martín Río.
Un juvenil que tuvo que salir a la cancha por las lesiones, un refuerzo que llegó con ritmo de competencia y terminó siendo el mejor del equipo y otro que sintió la falta de actividad. Tres estrenos diferentes dentro de una tarde que terminó nuevamente con silbidos en el Nuevo Gasómetro.
Nicolás Blanco, un debut aprobado
El juvenil fue una de las principales apuestas de Gorosito. Blanco ocupó el carril derecho dentro de la línea de cinco que utilizó San Lorenzo y tuvo una participación importante en ataque. Se mostró activo, pasó varias veces al frente y buscó darle profundidad al equipo, aunque le faltó precisión en los metros finales. En la faceta defensiva tuvo ciertas dificultades, especialmente cuando tuvo que enfrentarse a Bisanz por ese sector.
Su oportunidad apareció a partir de las lesiones de Nahuel Arias y Ezequiel Herrera, dos futbolistas que podían ocupar ese sector. Después de la expulsión de Orlando Gill, Gorosito tuvo que sacrificarlo para que ingresara José Devecchi y San Lorenzo pudiera completar el partido con un arquero.
De todos modos, el debut fue aprobado. El contexto no era sencillo para un jugador que recién hacía su estreno en Primera, pero Blanco respondió ante una necesidad puntual del plantel.
Arboleda, el mejor de los tres
Si hubo un estreno que dejó buenas sensaciones fue el de Danilo Arboleda. El colombiano de 31 años fue, incluso, el mejor futbolista de San Lorenzo durante el clásico.
Ubicado como líbero dentro de la línea de tres, se mostró firme en los cruces y no se complicó demasiado en su primera presentación. También salió varias veces hacia los costados para cubrir espacios y si bien tuvo alguna imprecisión en la salida, en líneas generales cumplió con creces.
Y hubo un motivo que seguramente ayudó: llegó con ritmo de competencia. Arboleda venía de ser titular en Banfield durante buena parte del año y también había comenzado jugando los primeros partidos del campeonato. Esa continuidad se notó en el Nuevo Gasómetro.
Incluso convirtió lo que parecía ser el descuento de San Lorenzo, aunque la jugada fue anulada por posición adelantada y prácticamente nadie llegó a festejar el gol. Más allá de esa acción, su estreno dejó una señal positiva dentro de una tarde muy negativa para el equipo.
Río sintió la falta de ritmo
La otra cara fue la de Martín Río. El volante central tuvo dificultades para imponerse en la mitad de la cancha y fue superado en distintos momentos por el mediocampo de Huracán. El contexto también tuvo incidencia. El futbolista había llegado desde Talleres de Córdoba después de un período extenso sin jugar: su último partido había sido en marzo.
Esa falta de competencia se hizo evidente. Con el correr de los minutos le costó cada vez más encontrar espacios y sostener el ritmo del partido. Incluso promediando la primera media hora ya se lo veía con signos de cansancio.
Por eso Gorosito decidió reemplazarlo en el entretiempo y darle lugar a Juan Cruz Rattalino.
