San Lorenzo empató 1-1 con Independiente en Avellaneda, en el debut de Rubén Darío Insúa en su tercer ciclo como entrenador del Ciclón. Fue un partido de dos tiempos completamente diferentes: uno inicial muy flojo, en el que el equipo sufrió por los costados, quedó expuesto en defensa y no generó peligro; y un segundo en el que el Gallego corrigió, movió piezas y consiguió que su equipo reaccionara y empatara con un golazo de Facundo Farías, el mejor de la noche en Boedo.
El comienzo fue cuesta arriba para San Lorenzo. Apenas habían pasado seis minutos cuando Independiente encontró el primer golpe: un centro terminó con Arrayago entrando solo y definiendo de cabeza para poner el 1-0.
A partir de ahí, el equipo de Insúa no consiguió hacer pie. La línea de tres centrales sufrió demasiado y, sobre todo por las bandas, Independiente encontró espacios permanentemente. Los ataques por el sector de Nicolás Tripichio y por el de Teo Rodríguez Pagano generaron problemas, mientras los jugadores del Rojo conseguían atacar las espaldas de los defensores azulgranas.
San Lorenzo tampoco logró hacerse fuerte con la pelota. Los rendimientos individuales estuvieron lejos de lo esperado y el equipo prácticamente no consiguió acercarse al arco defendido por Rey. La única aproximación clara llegó con un remate de Farías que el arquero de Independiente controló sin mayores dificultades.
El primer tiempo se fue con una sensación evidente: San Lorenzo necesitaba cambiar.
Insúa movió piezas en el entretiempo y el equipo empezó a encontrar otra versión. El entrenador modificó los dos carriles: ingresaron Ezequiel Herrera y De Ritis, mientras que Tripichio dejó el fondo para adelantarse al mediocampo y formar el doble cinco junto a Insaurralde. Peruzzi y Teo Rodríguez Pagano dejaron la cancha.
La modificación le permitió a San Lorenzo acomodarse mejor en la mitad, adelantarse algunos metros y, fundamentalmente, dejar de sufrir como lo había hecho durante la primera parte.
Y cuando el partido todavía estaba buscando su nuevo rumbo apareció Farías.
El delantero recibió afuera del área, detrás de la media luna, y sacó un derechazo extraordinario que se metió directamente en el ángulo derecho de Rey. Golazo para el 1-1 y para cambiar completamente el clima del partido.
Después del empate, los nervios pasaron al lado de Independiente. San Lorenzo se sintió más cómodo, manejó mejor los momentos del partido y empezó a encontrar espacios para salir de contra. Le faltó, eso sí, precisión para aprovechar alguna de esas situaciones y terminar de dar vuelta el resultado.
También tuvo su chance Corujo, con un cabezazo que Rey logró controlar abajo.
Independiente intentó ir en busca del triunfo sobre el final, pero San Lorenzo ya no sufrió como en el primer tiempo. Algún remate que encontró bien parado a Devecchi fue lo más peligroso que tuvo el local en ese tramo.
Así se terminó la noche en Avellaneda. 1-1 y un punto para San Lorenzo en el estreno de Insúa, después de una presentación irregular, pero con la capacidad de reacción que mostró el equipo en el complemento.
El resultado deja sensaciones encontradas, aunque también una certeza: el Gallego tendrá mucho para corregir, especialmente en el funcionamiento defensivo, pero su equipo mostró en el segundo tiempo que puede cambiar la cara dentro de un mismo partido.
Ahora llegará el momento más esperado: Insúa volverá al Nuevo Gasómetro para dirigir su primer partido como local en este tercer ciclo y tendrá nada menos que a Boca enfrente. Una nueva prueba y, quizás, el verdadero comienzo de la etapa que acaba de iniciar.

