Ruben Darío Insua no buscó excusas después de la derrota de San Lorenzo ante Boca. El entrenador reconoció la superioridad del Xeneize en el Nuevo Gasómetro, explicó las decisiones que tomó durante el partido y admitió que su equipo todavía tiene mucho por trabajar para poder competir en encuentros de esta exigencia.
“Boca fue superior y ganó bien”, resumió el Gallego cuando terminó de analizar un partido en el que San Lorenzo jugó durante una hora con diez futbolistas por la expulsión de Manuel Insaurralde.
El entrenador también fue consultado puntualmente por dos de las modificaciones que realizó durante el complemento y que generaron sorpresa entre los hinchas: las salidas de Facundo Farías y Rodrigo Auzmendi y los ingresos de Juan Pablo Álvarez y Diego Herazo, dos futbolistas que volvían a ser convocados y que no contaban con demasiados minutos recientemente.
Insúa explicó que la intención fue refrescar al equipo para afrontar el tramo final con un jugador menos. “Con los cambios buscamos refrescar el equipo, estar más ágil, más rápido para manejar la pelota y salir de contra teniendo en cuenta que ya teníamos un jugador menos”.
Y agregó: “La idea era tener gente más fresca, que esté diez puntos físicamente para soportar el ritmo de juego. Esa fue la idea”.
El entrenador profundizó sobre las modificaciones y señaló que algunos de los futbolistas que dejaron la cancha todavía están atravesando un proceso de adaptación después de mucho tiempo sin jugar con continuidad.
“Refrescar, jugar mejor, el rival tenía un jugador más. Algunos de los jugadores que salieron recién jugaron muy poquitos partidos después de un larguísimo tiempo. La cancha se hizo muy grande. No podíamos tenerla, no podíamos atacar, ganar duelos individuales. Por eso, buscamos poder hacerlo”, explicó.
En ese contexto, le consultaron por el enojo de Farías, que cuando salió reemplazado se fue directamente al vestuario y después volvió acompañado por Altamirano y Cuello, “No lo vi ni le pregunté”
“Jugar una hora con diez contra un rival de estas características se paga”
La expulsión de Insaurralde fue otro de los temas que aparecieron en la conferencia. El volante vio la roja durante el primer tiempo después de una fuerte entrada sobre Ascacibar. “Insaurralde llegó tarde y cometió una falta. Generalmente es un jugador bastante correcto. No volví a ver la jugada, me imagino que debe ser la primera vez que lo expulsan”, sostuvo.
Más allá de la roja, el entrenador entendió que San Lorenzo ya tenía dificultades para controlar el partido incluso con once jugadores. “Nosotros aún estando once contra once no podíamos manejar la pelota, imagínense con un jugador menos. Tratábamos de reducir el margen de maniobra, intentar ganar duelos individuales que nos costó mucho”, explicó.
Y fue contundente: “Jugar una hora con diez contra un rival de estas características se paga”.
También consideró que el segundo tiempo fue algo mejor que el primero, aunque San Lorenzo no logró modificar el desarrollo: “El segundo tiempo jugó un poco mejor que el primero. Quizás hoy el equipo no está preparado para desgastarse de esa manera teniendo en cuenta que teníamos un jugador menos”.
La autocrítica de Insúa después del clásico
El Gallego tampoco esquivó la autocrítica sobre el funcionamiento colectivo. Admitió que San Lorenzo no pudo neutralizar las principales virtudes de Boca y que todavía existe un proceso de trabajo importante por delante.
“No pudimos neutralizar las virtudes del rival. El fútbol tiene bastante lógica, cuando no tenés la pelota en tu poder tenés que evitar que te hagan caño y construyan juego. Después tener técnica, volumen de ataque, y esas dos secuencias nos venían costando mucho”, explicó.
Y agregó: “Ellos tenían jugadores de primera clase”.
Insúa entendió que, dentro de las dificultades, sus futbolistas hicieron el esfuerzo físico para intentar mantenerse en partido: “El equipo hizo todo lo que pudo en cuanto a correr, tratar de reducir el margen de maniobra”.
Pero no ocultó su preocupación por lo que todavía debe mejorar. “Uno tiene que ser inteligente y no autoengañarse. El otro día lo dije: hay mucho por trabajar, por crecer, por evolucionar, tener una preparación integral que permita al equipo ganar partidos difíciles. En ese camino estamos”, sostuvo.
“Me siento un poco triste”
La derrota, además, golpeó al entrenador por el contexto. Era su primer partido en el Nuevo Gasómetro desde su regreso al club y San Lorenzo había preparado una jornada especial con un estadio repleto. “Tenía cierta expectativa, jugás de local con 50 mil personas, pero también sabíamos qué tipo de rival teníamos enfrente”, reconoció.
Y sobre su estado después de la derrota, fue directo: “Me siento como cada vez que el equipo juega y pierde, un poco triste. Creo que tenemos bastante claro como cuerpo técnico el diagnóstico para mejorar de cara a futuro”.
El mensaje final de Insúa fue el de un entrenador que entiende que todavía queda mucho camino por recorrer. San Lorenzo perdió el clásico, quedó nuevamente en deuda con su gente y ahora deberá transformar ese diagnóstico en respuestas futbolísticas.

