Todavía falta para verlo nuevamente en un partido oficial y su regreso no será inmediato. Pero después de siete meses de recuperación, Daniel Herrera dio un paso importante en la recuperación de la grave lesión ligamentaria que sufrió a fines de 2025: volvió a trabajar sobre el césped y empezó a realizar ejercicios con pelota.
En el segundo entrenamiento de la pretemporada, ya bajo el mando interino de Walter Perazzo, Pitu participó de la primera mitad de los trabajos junto al resto de sus compañeros. Más tarde continuó con tareas específicas, como parte de la etapa final de recuperación de la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha que sufrió en noviembre ante Sarmiento de Junín.
El defensor de 22 años atraviesa su séptimo mes de rehabilitación y la evolución, aseguran puertas adentro, viene siendo positiva. Por eso, en San Lorenzo esperan que durante las próximas semanas pueda incrementar progresivamente las cargas de trabajo hasta sumarse con normalidad al grupo.
La imagen de Herrera nuevamente dentro de una cancha fue una de las pocas postales positivas en medio de jornadas agitadas para el club, marcadas por la salida de Gustavo Álvarez y del inicio del interinato que tendrá poca vida dentro del club, ya que desde la dirigencia empezaron a llamar a los primeros candidatos para sentarse en el banco.
El mensaje de Romaña
Uno de los que más celebró el avance fue Jhohan Romaña. El defensor colombiano compartió una foto junto a Herrera durante la práctica de este martes en la Ciudad Deportiva y le dedicó un emotivo mensaje en sus redes sociales.
“Volver a verte dentro de una cancha es una de las alegrías más grandes que Dios me ha regalado en este tiempo. Eres fuerte y valiente, hermanito, y espero que la vida te recompense por todo el tiempo en que no pudiste estar allí”, escribió.
Y completó: “Tu valentía y tu fuerza te llevarán a lo más alto. Te amo, mi orejón. Sigue soñando porque vas a llegar muy lejos”.
Mientras San Lorenzo intenta reordenarse después de días turbulentos, la recuperación de Pitu Herrera aparece como una de las pocas certezas positivas para mirar hacia adelante.
