Crónica de un final anunciado: Gorosito se va de San Lorenzo

El entrenador dejará el cargo después de ocho partidos, tras la eliminación de la Copa Argentina y un pésimo arranque en el Clausura.

Publicada: 01/09/2026 13.33hs | Actualizada: 01/09/2026 13.43hs
gorosito dejo de ser tecnico de san lorenzo echado instituto

Crónica de un final anunciado. Pipo Gorosito se va de San Lorenzo. Se termina el corto segundo ciclo del entrenador en el club, apenas ocho partidos después de su regreso, y pese a sus intenciones de continuar, a su pedido de tiempo y a la confianza que había depositado en la llegada de Facundo Farías, la decisión de la dirigencia ya está tomada: Gorosito no continuará como técnico del Ciclón.

Durante la mañana hubo una reunión entre los dirigentes y de allí salió la determinación de ponerle punto final a un proceso que nunca encontró la vuelta, que fue perdiendo fuerza partido tras partido y que terminó con San Lorenzo anteúltimo en el torneo Clausura.

La comunicación formal al entrenador se producirá esta tarde, en una reunión prevista para las 14.30. Allí le transmitirán a Gorosito que la decisión está tomada y que no seguirá al frente de un equipo que viene en caída libre y que, en ocho partidos, nunca logró construir una identidad futbolística que permitiera imaginar una reacción.

Gorosito quería seguir. Después de la derrota ante Instituto había sido contundente: “No se me cruza por la cabeza dejar de ser el técnico de San Lorenzo”. También había dicho que necesitaba un tiempo lógico de trabajo y había puesto muchas expectativas en Farías, el último refuerzo del plantel, al que consideraba capaz de cambiarle “completamente la cara” al equipo.

Pero el margen se terminó antes de que pudiera comprobarse si esas apuestas podían funcionar. La dirigencia entendió que no había más tiempo.

Gorosito se despide tras apenas ocho partidos

Volvió a San Lorenzo después de 22 años, con la expectativa de reencontrarse con un club que había marcado una parte importante de su historia. Pero el regreso estuvo muy lejos de lo esperado. Después de apenas dos semanas de pretemporada al frente del plantel, Gorosito comenzó a recibir golpe tras golpe.

El primero fue la eliminación de la Copa Argentina ante Deportivo Riestra, en una definición por penales que marcó demasiado pronto el rumbo de un ciclo que nunca terminó de afirmarse. Después llegó el torneo Clausura y una sucesión de resultados que terminó de acelerar la salida: dos triunfos, cuatro derrotas y dos empates en ocho partidos, apenas dos goles a favor y cinco en contra.

San Lorenzo está anteúltimo en el Grupo A, con siete puntos sobre los 21 que disputó en las siete fechas del campeonato. Y el equipo, más allá de los números, nunca consiguió transmitir la sensación de estar construyendo algo.

No hubo un modelo de juego reconocible. Los cambios fueron constantes de partido a partido. Las decisiones del entrenador comenzaron a ser cuestionadas y el equipo tampoco mostró una evolución que justificara la espera que pedía Gorosito. Por el contrario, en las últimas presentaciones la sensación fue de retroceso, con un San Lorenzo cada vez más desconectado, sin circuitos ofensivos y dependiendo casi exclusivamente de alguna aparición individual.

También hubo cuestionamientos relacionados con el aspecto físico, en un ciclo en el que varios jugadores sufrieron lesiones y el equipo tampoco consiguió sostener una regularidad desde ese punto de vista.

Y las frases tampoco ayudaron a apagar el incendio. De movida había pedido por la unión del club y la vuelta de “Mati” (Lammens) y “el Cabezón” (Tinelli), ya generando rispideces en sus primeros días. Y después del empate frente a Estudiantes de Río Cuarto, Gorosito había soltado aquella particular lectura: “De los últimos seis sacamos cuatro”. Otra declaración que rápidamente quedó bajo la lupa porque contrastaba con la sensación que transmitía el equipo y con un presente que ya empezaba a generar preocupación entre los hinchas.

Para entonces, la relación entre Gorosito y el entorno de San Lorenzo ya estaba desgastada. Las críticas habían dejado de ser solamente externas. El cuestionamiento había ingresado en la dirigencia y, después de la derrota ante Instituto, terminó de tomar forma la decisión que durante las últimas horas se había instalado con fuerza.

Ahora se hará oficial.

Pipo Gorosito se va de San Lorenzo. Se termina su segundo ciclo, 22 años después de aquel primero. Llegó para intentar reconstruir a un equipo que necesitaba tiempo, pero terminó atrapado en un círculo vicioso de malos resultados, decisiones discutidas y un funcionamiento que nunca apareció.

Ocho partidos después, la historia llegó a su final. Crónica de un final anunciado.

Comparte esta noticia