A veces no importa cuándo llega, sino cuánto se lo espera. Y para Matías Reali, ese momento finalmente apareció en Quilmes. En la goleada de San Lorenzo ante Deportivo Rincón por la Copa Argentina, el extremo convirtió su primer gol en el club y vivió un desahogo tan esperado como necesario.
Fue el quinto, con el partido ya definido, pero el contexto no le quitó valor. Todo lo contrario: lo potenció. Porque detrás de ese tanto había meses de búsqueda, de altibajos y de una mochila que empezaba a pesar. “Lo esperé, lo trabajé y lo soñé mucho. Muy contento y disfrutando”, expresó tras el partido, todavía con la emoción a flor de piel.
Desde su llegada a mediados de 2024, en medio de aquel recordado episodio del comprobante trucho, a Reali le costó afirmarse. Alternó buenos rendimientos con otros más irregulares y perdió terreno, aunque siempre contó con el respaldo del grupo y la expectativa de quienes confiaban en su potencial.
🇦🇷🏆 ¡EL 5-0 DEL CICLÓN!
— TyC Sports (@TyCSports) March 21, 2026
A los 85', Matías Reali selló el encuentro para San Lorenzo ante Deportivo Rincón, por los 32avos. de final de la #CopaArgentinaEnTyCSports. pic.twitter.com/HqXakzYPQH
Por eso, tras 54 partidos y 640 días, cuando a los 41 minutos del segundo tiempo aprovechó un error en la salida rival, picó ante el arquero tras la asistencia de Alexis Cuello y la mandó a guardar, lo que se vio fue puro alivio. “Fue un desahogo porque me había tocado errar hacía unos minutos. Es muy importante el diálogo interno, estar fuerte de la cabeza. Tuve otra y la pude aprovechar”, explicó.
La reacción fue inmediata: sus compañeros fueron directo a abrazarlo. Cuello, uno de sus amigos dentro del plantel, lo celebró con la misma intensidad. Todo San Lorenzo entendió lo que significaba ese gol. “Estaban todos contentos, es lo más importante para mí. Están todo el día conmigo, saben lo que trabajé, lo que sigo dando. Estaba convencido que lo podía lograr”, contó.
Más allá del tanto, Reali dejó en claro que su mirada va más allá de la estadística: “Intento dar lo mejor. Un gol no me define, trato de ayudar al equipo siempre. Obviamente que convertir es hermoso, pero se puede ayudar de todas maneras”.
Y como todo primer paso, ahora va por más: “Dios quiera que sea un nuevo puntapié inicial. Es una bendición ponerse la camiseta de San Lorenzo cada vez que me toca. Ojalá venga mucho más”.
En una noche redonda para el equipo, Reali tuvo su momento. Y quizás, también, su punto de partida.
