Un vasco, un vínculo poco común y una promesa: la historia de Muniain con San Lorenzo

En apenas nueve meses, Iker Muniain construyó un vínculo poco común con San Lorenzo. Antes de irse prometió volver. Un año después, cumplió.

Publicada: 27/06/2026 12.50hs
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No fue una frase más. Tampoco una despedida de compromiso. Cuando Iker Muniain agarró el micrófono por última vez en el Pedro Bidegain, el 20 de junio de 2025, nadie imaginó que esas cuatro palabras terminarían convirtiéndose en una especie de presagio.

“Aguante San Lorenzo… volveré”, dijo antes de abandonar la sala. Un año después, sorpresivamente, la promesa se cumplió.

No será con la camiseta número 10, ni dentro de una cancha. Será desde el banco de suplentes. Porque ese vasco que llegó a Boedo como una estrella internacional, que estuvo apenas 287 días en el club y que disputó solo 26 partidos, volverá para convertirse en el nuevo entrenador de San Lorenzo.

En menos de un año dejó de ser un refuerzo para convertirse en un cuervo

Hay historias que necesitan décadas para construir sentido de pertenencia. La de Muniain alcanzó apenas nueve meses. Llegó desde el Athletic Bilbao buscando “un reto pasional”. Y se fue sintiendo que una parte suya quedaba para siempre en Boedo.

“Llegó un jugador español de trayectoria mundial y se va un hincha más”, resumió él mismo aquella tarde. No era una frase preparada. Era la conclusión de un vínculo que sorprendió incluso a quienes lo rodeaban.

Porque así como Isidro Lángara y Ángel Zubieta, otros vascos que dejaron huella en el fútbol argentino, Muniain encontró en San Lorenzo un lugar donde sentirse en casa.

“San Lorenzo es adictivo”

Durante aquella despedida dejó varias frases que hoy cobran otro valor. “San Lorenzo es adictivo. Una vez que te metés acá y lo conocés, no lo podés soltar más“.

También dejó en claro que la crisis institucional nunca modificó su decisión. “Cuantos más problemas había, más ganas tenía de quedarme y darle la vuelta“.

Y completó una idea que terminó teniendo continuidad doce meses después. “Siempre voy a estar a disposición de San Lorenzo. Me siento muy identificado y siempre trataré de ayudarlo“.

El regreso, ahora desde otro lugar

Después de retirarse, Muniain comenzó su carrera como entrenador en España. Todo indicaba que su camino seguiría allí. En Salamanca, después de un año en el Derio. Sin embargo, cuando apareció San Lorenzo, el Vasco no dudó.

La identificación que construyó en tan poco tiempo, el cariño que recibió de los hinchas y el vínculo que todavía mantiene con buena parte del plantel hicieron que el regreso dejara de ser un deseo para transformarse en una realidad.

La promesa que nació en una conferencia de prensa, finalmente, encontró su destino. Porque Iker volvió. Tal como lo había dicho.

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