La trama detrás del adiós de Álvarez: apartados, un representante y versiones cruzadas

Mientras Perazzo ya conduce al plantel, siguen apareciendo distintas versiones sobre las diferencias que desembocaron en el final del ciclo de Gustavo Álvarez.

Publicada: 22/06/2026 17.26hs
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El cimbronazo ya pasó. San Lorenzo comenzó la pretemporada bajo las órdenes de Walter Perazzo y Gustavo Álvarez ya forma parte del pasado. Sin embargo, mientras el club intenta enfocarse en el segundo semestre, siguen apareciendo versiones sobre qué ocurrió realmente en las horas previas a la ruptura.

Lo único confirmado es que la salida del entrenador tuvo como punto de partida la famosa lista de futbolistas que había confeccionado para afrontar el nuevo semestre. A partir de ahí, las hipótesis se multiplican.

La lista de apartados, el origen del conflicto

Dentro de San Lorenzo coinciden en algo: el foco principal estuvo en la lista de futbolistas que Álvarez no pensaba tener en cuenta.

Lo que trascendió públicamente fueron 12 jugadores apartados, entre los que figuraban Luciano Vietto, Gonzalo Ábrego y Mauricio Cardillo, entre otros. Sin embargo, según distintas fuentes del club, la nómina original que había entregado el entrenador era más extensa.

Además de los futbolistas que finalmente salieron a la luz, en esa lista también aparecían otros casos como Nahuel Barrios, Matías Reali, Matías Hernández y los juveniles Uriel Ojeda y Ramiro Pedroza, quienes se filtró que tampoco formarían parte del proyecto deportivo más allá de su situación contractual.

La dirigencia entendía que semejante depuración podía generar un problema patrimonial y económico importante para el club. Por eso intentó revisar algunos casos y buscar alternativas antes de ejecutar una limpieza tan profunda.

Allí habría comenzado el primer gran desacuerdo entre el entrenador y la nueva conducción azulgrana.

Los casos Altamirano y Herazo

Dentro de ese grupo aparecían dos situaciones particulares: Facundo Altamirano y Diego Herazo, quienes no eran prioridad para el DT. El arquero no jugó oficialmente durante el semestre y quedó relegado, mientras que el colombiano apenas tuvo participación y acumuló un puñado de minutos en cancha.

Sin embargo, ambos están representados por Pascual Lezcano, un nombre que desde hace tiempo aparece vinculado a distintas negociaciones sensibles para San Lorenzo.

¿Por qué? Porque Lezcano también representa a Nicolás Hernández y Carlos Sánchez, dos ex jugadores del club que mantienen reclamos económicos y cuyas situaciones podrían derivar en nuevas inhibiciones para la institución.

Una de las versiones que circula indica que el representante pidió que continuaran formando parte del plantel profesional mientras seguían abiertas las negociaciones relacionadas con esas deudas. A cambio de eso, frenaba de alguna manera los reclamos que de un momento al otro podrían llegar.

No sería la primera vez que ocurre una situación similar. Durante el mercado de pases anterior, integrantes de la conducción transitoria encabezada por Sergio Costantino ya habían deslizado que Lezcano se había comprometido a encontrarles salida a ambos futbolistas para destrabar otras cuestiones pendientes. Sin embargo, esas salidas nunca se concretaron y los jugadores continuaron en el club.

Ahora, con Álvarez decidido a excluirlos definitivamente de su proyecto deportivo, el conflicto volvió a aparecer.

La otra teoría que manejan en Boedo

Pero hay otra explicación que también circula por estas horas. Dentro de la dirigencia creen que Gustavo Álvarez tampoco opuso demasiada resistencia a una salida que terminó acordándose en buenos términos.

La lectura interna es que el entrenador ya observaba con preocupación el escenario que se venía para el segundo semestre: problemas económicos, inhibiciones pendientes, dificultades para incorporar refuerzos y un presupuesto mucho más ajustado.

En ese contexto, también especulan con que el DT habría recibido algún sondeo o propuesta para continuar su carrera en otro destino y que el conflicto por los apartados terminó acelerando una decisión que ya venía madurando.

No hay confirmaciones sobre esa versión. Pero sí es una de las hipótesis que más fuerza tomó después de la ruptura.

Un final acordado y muchas preguntas

Por ahora, la única certeza es que Gustavo Álvarez ya no es el entrenador de San Lorenzo. La salida se resolvió sin conflicto económico entre las partes y el entrenador cobrará únicamente hasta su último día trabajado en el club.

Mientras Walter Perazzo conduce al plantel de manera interina y la dirigencia busca un reemplazante, las explicaciones sobre el final del ciclo siguen siendo materia de especulación.

Porque la lista de apartados parece haber sido apenas el comienzo de una historia que todavía tiene varios capítulos sin revelar.

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