San Lorenzo falló en la noche más importante del semestre y quedó eliminado de la Copa Sudamericana. El equipo de Gustavo Álvarez perdió 1-0 ante Recoleta en el Nuevo Gasómetro y, tras la goleada de Santos sobre Deportivo Cuenca, terminó afuera de toda competencia internacional en la última fecha de la fase de grupos.
El escenario era claro antes de arrancar la noche: si ganaba, clasificaba primero y se metía directamente en octavos de final. Si empataba, al menos avanzaba al repechaje como segundo. Pero perdió. Y en un cierre inesperado y durísimo, se quedó sin nada.
San Lorenzo había arrancado mejor el partido y generó las primeras situaciones claras. Primero con una buena pared entre Cuello y De Ritis, que terminó con una definición cruzada del uruguayo apenas desviada. Después, el propio Cuello asistió a Auzmendi, que quedó mano a mano, aunque Ferreira salió rápido para tapar y salvar al equipo paraguayo.
Pero en el mejor momento del Ciclón llegó el golpe que cambió todo. Tras un centro de Gulli y un remate apurado de Tripichio para intentar cerrar la jugada, Recoleta salió rápido de contra y encontró mal parado a San Lorenzo. La pelota le quedó a Allan Wlk, que sacó un remate potente al primer palo. Orlando Gill dudó en la salida y el equipo paraguayo se encontró con un gol que terminó siendo decisivo.
DE TIRO LIBRE DE SAN LORENZO A GOL DE RECOLETA ⚽🇵🇾
— TNT Sports Argentina (@TNTSportsAR) May 27, 2026
Wik puso el 1-0 del equipo paraguayo en el Gasómetro. #Sudamericana pic.twitter.com/nvcX251QOH
A partir de ahí, San Lorenzo se llenó de nervios y desesperación. Le costó muchísimo encontrar claridad y quedó atrapado en un partido incómodo, cortado y lento, con un Recoleta que hizo tiempo constantemente. El árbitro permitió demasiado y eso también terminó jugando a favor de la visita.
En el segundo tiempo, Álvarez mantuvo inicialmente a los mismos once, pero el equipo nunca logró encontrar funcionamiento. Apenas tuvo un tramo de reacción entre los 15 y 25 minutos, cuando generó algunas aproximaciones con un cabezazo de Auzmendi y un remate de Cuello. Después, volvió a chocar contra sus propias limitaciones.
Los cambios tampoco modificaron demasiado el desarrollo. Gregorio Rodríguez y Reali entraron pésimo y Herazo poco pudo hacer dentro del área en medio de una búsqueda desesperada a puro centro. San Lorenzo terminó ahogado en su propia impotencia: tiró centros constantemente, pero casi nunca logró ganar en el área paraguaya. Hubo algunos cabezazos débiles y aislados, aunque ninguno generó verdadero peligro.
Sobre el final, incluso pudo haber sido peor. En una contra, Gill salió lejos y mal, y cometió un penal cuando el delantero quedaba mano a mano. El arquero paraguayo logró sostener la mínima diferencia tapando el remate tirándose hacia su izquierda, pero ni siquiera esa atajada alcanzó para cambiar el clima de una noche que ya estaba completamente torcida.
El pitazo final desató toda la bronca contenida en el Nuevo Gasómetro. Desde las tribunas volvieron los insultos y los cánticos contra los dirigentes al grito de “que se vayan todos”, en un clima caliente que reavivó los fantasmas justo a pocos días de las elecciones en el club, previstas para el próximo sábado.
Así, el Ciclón cerró de la peor manera una Copa Sudamericana que había arrancado con ilusión y en la que llegó a mostrar buenos momentos futbolísticos, pero que terminó dejando una eliminación muy dolorosa. Dependía de sí mismo y no estuvo a la altura en la última fecha.
Ahora, el equipo de Gustavo Álvarez tendrá que levantar rápidamente la cabeza porque el próximo miércoles enfrentará a Deportivo Riestra por los dieciseisavos de final de la Copa Argentina, el único objetivo que le queda antes del cierre del semestre.
