San Lorenzo volvió a jugar mal. Y esta vez ni siquiera pudo encontrar ese gol que en la semana pasada le había permitido maquillar sus problemas. Empató 0-0 contra Estudiantes de Río Cuarto, en Córdoba, en un partido de bajísimo nivel y que terminó siendo una verdadera pelea más que un partido de fútbol.
El equipo de Pipo Gorosito no levanta, no funciona, no responde y, sobre todo, no gana. La victoria ante Unión había parecido darle algo de aire, pero el Ciclón volvió a decepcionar y dejó otra vez la sensación de que hay muchísimo para mejorar.
San Lorenzo tuvo las mejores chances, pero no pudo aprovecharlas
En un primer tiempo de pocas luces, San Lorenzo al menos tuvo las situaciones más claras. Entre los 5 y los 11 minutos aparecieron las mejores oportunidades del Ciclón. Primero, Rodríguez Pagano metió un buen centro y Auzmendi ganó entre los centrales para cabecear solo, aunque la pelota se fue cerca del palo. Después, tras una buena salida de Arboleda y un pase filtrado que no pudo aprovechar Herrera, el rebote le quedó nuevamente a Auzmendi, quien sacó un fuerte remate desde afuera del área que Bruera logró contener.
La tercera llegó después de una buena acción individual de Cuello, que se abrió camino y encontró a Reali. Chuky, sin embargo, elevó demasiado su remate. San Lorenzo había generado algo en esos primeros minutos, aunque nunca consiguió transformar esas aproximaciones en dominio.
Del otro lado, Estudiantes de Río Cuarto tuvo una sola situación clara y también nació de un error. Arboleda quiso aguantar la pelota para provocar la salida del rival y terminó perdiéndola. Después, Perruzzi intentó salir jugando y también falló. Cabrera aprovechó la segunda equivocación y sacó un remate desde afuera del área que pasó cerca del travesaño. Fue un aviso de lo que vendría después: un partido atravesado por errores, imprecisiones y poco fútbol.
Antes del descanso, San Lorenzo volvió a encontrar una chance luego de otra falla del conjunto local. Reali probó, pero tampoco pudo romper el cero. Fue lo último realmente destacado de una primera mitad en la que el equipo de Gorosito tuvo más oportunidades, aunque nunca logró adueñarse del partido.
Un segundo tiempo lleno de errores
Si el primer tiempo había sido flojo, el segundo directamente terminó de confirmar el diagnóstico. San Lorenzo peleó más de lo que jugó. Corrió, luchó y buscó a los tumbos, pero prácticamente no generó peligro. No tuvo juego, no encontró sociedades y tampoco consiguió imponerse ante un Estudiantes de Río Cuarto que mostró las mismas limitaciones.
La única situación peligrosa del Ciclón en esos 45 minutos llegó mediante una pelota parada. Reali amagó con enviar el centro desde un tiro libre, pero terminó jugando corto para Cuello, en una acción que parecía preparada. El delantero sacó un remate suave al primer palo y Bruera lo controló sin demasiadas complicaciones. Nada más.
Después, errores de un lado y del otro. Una pelota perdida, una salida defectuosa, un pase mal dado, otra imprecisión. Parecía que el que se equivocara menos iba a quedarse con el partido. Pero ninguno pudo aprovechar los regalos del otro. Y por eso el 0-0 terminó siendo casi inevitable.
San Lorenzo cerró en Córdoba otro partido preocupante. No tanto por el empate, sino por lo que volvió a mostrar. El equipo de Gorosito no encuentra funcionamiento y tampoco tiene demasiado margen para esconder sus carencias detrás de los resultados. Tiene apenas dos goles en el campeonato, ambos de Auzmendi, que además le dieron dos triunfos. Fuera de eso, hay muy poco.
El Ciclón no levanta y volvió a quedar en evidencia que hay muchísimo por corregir. Miles de cosas. Porque esta vez no alcanzó con pelearlo. San Lorenzo necesitaba jugarlo. Y otra vez no pudo.
