No eran buenas noticias para Rubén Insua. De hecho, eran pésimas. A menos de una semana del comienzo de la pretemporada, San Lorenzo quedó inhibido por una vieja deuda, perdió un referente y pilar dentro del equipo como es Augusto Batalla y todo indicaba que Facundo Altamirano también estaba fuera de Boedo. Pero lo del arquero suplente sufrió un giro inesperado…
Un giro de 180 grados

¿Qué pasó? En el Ciclón tenían la decisión tomada que no continúe y cortar las negociaciones con Banfield, básicamente, porque estaban enojados con Pascual Lezcano, el representante que comparte Altamirano con Yeison Gordillo, el volante colombiano que fue a la FIFA y lo dejó sin posibilidades de incorporar en el mercado si es que no levanta la deuda. Y si bien por Boedo ya se empezaban a barajar diferentes nombres, el Gallego metió presión para reflotar las charlas y la situación dio un giro de 180 grados. Ya sin la posibilidad de contar con Batalla, el DT inclinó la balanza en favor que al menos el suplente se quede y los dirigentes se movieron rápidamente para cumplirle el deseo.