Facundo Altamirano podría estar viviendo sus últimos días como jugador de San Lorenzo. El arquero, que hoy no es tenido en cuenta por Damián Ayude y ni siquiera integra las listas de convocados, aparece en el radar de Newell’s Old Boys de Rosario.
El interés del conjunto rosarino surge a partir de la grave lesión de su arquero titular, Gabriel Arias, quien sufrió una fractura de peroné y estará varios meses fuera de las canchas. Ante este panorama, la Lepra tiene la posibilidad reglamentaria de incorporar un reemplazo.
En las últimas horas ya existieron contactos para conocer la situación del guardameta azulgrana, que desde el inicio del mercado de pases estuvo en la lista de futbolistas a los que el club buscaba encontrarles salida.
Si las dirigencias logran ponerse de acuerdo, lo más probable es que Altamirano salga a préstamo. En Boedo ya existía la intención de cederlo en este mercado, aunque finalmente no se concretó ninguna operación antes del cierre.
Un ciclo que nunca terminó de despegar
Altamirano llegó a San Lorenzo como una apuesta fuerte tras la salida de Augusto Batalla. Venía de ser campeón de la Copa Argentina con Patronato y de mostrar buenos rendimientos en Banfield.
Sin embargo, en el Ciclón nunca logró consolidarse. Entre lesiones, irregularidad y un contexto institucional cambiante, su rendimiento no terminó de convencer y perdió terreno.
Incluso este año se sumó tarde a los entrenamientos debido a una deuda cercana a los 150.000 dólares que arrastra el club desde la compra de su pase al Taladro en diciembre de 2023. Tras una charla con la dirigencia y la promesa de regularizar la situación, decidió reincorporarse, aunque el conflicto no estaría completamente resuelto.
Con Orlando Gill como titular indiscutido y el regreso de José Devecchi como arquero suplente, el futuro de Altamirano parece estar lejos de Boedo. Ahora habrá que esperar si en las próximas horas Newell’s avanza formalmente y se concreta la salida que ya se venía gestando desde hace tiempo.
