Pablo Barrientos comenzó oficialmente su etapa como mánager de San Lorenzo en un contexto institucional atravesado por el proceso electoral que culminará el 30 de mayo. El ex futbolista acompañó al plantel profesional en el viaje a Córdoba para enfrentar a Talleres y participó de actividades con peñas en su primera aparición pública.
Tras algunos días en el club, brindó sus declaraciones en las que buscó, sobre todo, despegar su llegada de cualquier especulación política.
“Me gustaría poner mi granito de arena”
Cuando fue consultado por el contexto electoral. Pitu marcó una postura firme y pidió no mezclar su desembarco con una estrategia partidaria: “Cuando se usa la palabra elecciones es muy tendencioso. La mayoría sabe que vengo porque había terminado mi compromiso en el Sur. No me vengo a poner la camiseta de nadie sino la de San Lorenzo: es para devolverle un poco lo que me dio”.
Lejos de mostrarse como una figura alineada con el oficialismo, insistió en que su decisión tiene que ver con un sentimiento personal y con el momento que atraviesa la institución. En ese sentido, amplió: “Nos encontramos en un momento justo para venir a ayudar desde un cierto lugar, no es nada más que eso. Es devolverle a la institución y al hincha todo el cariño. Me dio muchísimo y voy a tratar de devolver un poco”.
También explicó cómo se gestó su regreso y evitó personalizar la convocatoria en un dirigente puntual. “Vengo seguido a la cancha desde que dejé de jugar. Siempre estuve en contacto con toda la gente que estuvo de hace varios años, la que está ahora. El contacto de San Lorenzo está siempre”, sostuvo, dejando entrever que su vínculo con el club nunca se cortó.
En medio de ese escenario político, ratificó un dato que no es menor: “Mi cargo es ad honorem”. La aclaración adquiere relevancia considerando que en caso de que el cargo sea rentado y ser empleado del club, Barrientos no podría participar de ningún cargo en las próximas elecciones extraordinarias.
Finalmente, fue consultado de manera directa sobre una eventual candidatura. La respuesta fue algo ambigua: “No, pero sí me gustaría ser parte de esas personas que ponen su granito de arena para seguir mejorando”.
En un club donde lo deportivo y lo político suelen convivir de manera permanente, Barrientos dio sus primeras definiciones públicas. Su regreso se da en un momento sensible, pero su mensaje apuntó a instalar otra idea: la de aportar desde el fútbol y mantenerse al margen de la disputa electoral. ¿Será?
