Cuando todo parecía encaminado, la historia dio un giro inesperado. Pablo Guede, el principal candidato a asumir como técnico de San Lorenzo, terminó bajándose de la negociación y en las últimas horas rompió el silencio para dar su versión.
Lo hizo tras la victoria de Alianza Lima por 2-0 ante Juan Pablo II College, en un partido que podía haber sido su despedida, pero que finalmente no lo fue.
La versión de Guede
El entrenador fue claro, aunque eligió un tono medido: “Mi representante recibió una oferta de San Lorenzo y yo decidí quedarme en Alianza”.
Además, reforzó su postura destacando el compromiso con su actual equipo y el proyecto en curso. Y dejó una frase que no pasó desapercibida: “Me encantó todas las cosas que se dijeron en la semana, creo que tienen una imaginación buenísima. Me reí bastante, pero la realidad es esta”.
De esta manera, Guede fue políticamente correcto y buscó bajarle el tono a todo lo que se generó en torno a su posible regreso al Ciclón.
Lo que pasó realmente en la negociación
Más allá de la versión pública, lo cierto es que la historia fue bastante más compleja. Guede era el elegido dentro de la dirigencia, el nombre que más consenso generaba y el apuntado por el manager Pablo Barrientos, quien ya lo había tenido como entrenador en 2016.
Las charlas estaban avanzadas y la idea era clara: dirigir su último partido en Alianza Lima y luego asumir en San Lorenzo. Algo así como pasó en el último tiempo con técnicos como Eduardo Coudet cuando pasó de Celta a River e incluso con Miguel Ángel Russo en su salida de Boedo a Boca, donde suele primar la discreción sabiendo que se busca a un DT con contrato.
Sin embargo, hubo un punto de quiebre.
La exposición que lo cambió todo
El momento clave se dio durante la previa del sorteo de la Copa Sudamericana, cuando Sergio Costantino confirmó públicamente que el entrenador ya había dado el visto bueno. Esa declaración no cayó bien. Guede tiene contrato vigente con Alianza Lima y todavía tenía compromisos por delante, por lo que la exposición pública generó malestar tanto en él como en su entorno.
A eso se sumó el ruido interno en San Lorenzo, con el tweet del vicepresidente Marcelo Vázquez que dejó entrever una preferencia por Martín Palermo, lo que terminó de tensar el panorama.
En paralelo, el tema económico —con una cláusula cercana a los 300 mil dólares— parecía encaminado, con distintas alternativas sobre la mesa para resolverla. Pero el combo de exposición pública, ruidos dirigenciales y el contexto general hizo que Guede diera un paso atrás.
Efecto dominó y nuevo escenario
La caída de Guede no fue un hecho aislado. También impactó en la negociación con Martín Palermo, que ya venía molesto por el manejo de la dirigencia y terminó alejándose.
Con este panorama, San Lorenzo tuvo que activar nuevas opciones y hoy trabaja sobre otros nombres como Gustavo Álvarez y Julio Vaccari, en una búsqueda que volvió a foja cero.
