Después del pobre empate sin goles frente a Newell’s en Rosario, Manuel Insaurralde tomó la palabra e hizo una lectura del partido, con autocrítica por el rendimiento colectivo y también con la mirada puesta en lo que viene para San Lorenzo, que afrontará una semana clave entre Copa Sudamericana y Torneo Apertura.
El mediocampista, una de las piezas que viene sumando protagonismo en este tramo del ciclo de Gustavo Álvarez, sostuvo: “Un partido duro, difícil, vinimos a una cancha que cuesta. Por momentos dominamos, pero tenemos que intentar que ese juego sea más fluido, más seguido. Tenemos que seguir trabajando y mejorar”.
La sensación que dejó el 0-0 fue de oportunidad perdida, algo que también quedó reflejado en el análisis del volante, que remarcó la exigencia que implica jugar en San Lorenzo. “Cuando más estábamos agarrando la pelota, ellos buscaban hacer tiempo. Hay que seguir, no hay excusas. Este club exige al máximo y tenemos que salir a todas las canchas a buscar los tres puntos”.
Más allá del contexto colectivo, Insaurralde también habló de su momento personal, en un equipo que todavía busca consolidarse futbolísticamente y donde él intenta ganar cada vez más terreno. “De a poco tratando de ayudar al equipo, donde me toque. Siempre con la confianza del técnico intentando demostrar adentro de la cancha”, contó en ESPN.
Lo que viene para San Lorenzo
Ahora el foco cambia rápido. El jueves, el Ciclón recibirá a Deportivo Cuenca por la segunda fecha de la Copa Sudamericana, en un partido clave tras el empate del debut en Paraguay. Luego, el lunes próximo, volverá a jugar por el torneo local nada menos que frente a Vélez, uno de los protagonistas de la zona.
Pensando en esa seguidilla, Insaurralde dejó en claro que el plantel está preparado para responder. “Vienen muchos partidos seguidos. Tenemos un grupo extraordinario donde todos quieren estar. Con esta seguidilla debemos estar preparados para que el profe elija los once y defender de la mejor manera el escudo de esta institución”.
Semana cargada para San Lorenzo, con poco margen y la obligación de empezar a transformar las palabras en resultados.
