San Lorenzo dejó pasar una chance importante en Rosario. El 0-0 ante Newell’s no solo lo mantuvo fuera de la zona de clasificación, sino que volvió a exponer una de las principales dificultades del equipo en este tramo: la falta de profundidad y de peso ofensivo.
Tras el encuentro, Gustavo Álvarez hizo una fuerte autocrítica, analizó los momentos del partido y dejó una frase contundente que resume la sensación que quedó en el Ciclón: “El punto es insuficiente”.
El entrenador reconoció que el equipo comenzó incómodo, con dudas en la salida desde el fondo y cierta inseguridad con la pelota. “Comenzamos dubitativos con el manejo de la pelota en la primera línea y eso generaba una inseguridad. En una pérdida el rival podía tener una situación de gol generada por una duda de un mal pase nuestro”.
Con el correr de los minutos, el equipo logró asentarse un poco mejor en la mitad de la cancha y desde ahí pudo generar sus aproximaciones más claras del primer tiempo. “Después nos tranquilizamos un poco y con superioridad en el medio campo como para manejar la pelota. Con algo de claridad, pudimos tener dos situaciones de gol de Alexis Cuello”.
El déficit que más preocupa
La lectura de Álvarez sobre el complemento fue clara: San Lorenzo dominó más, tuvo mayor control de la pelota, pero le faltó transformar ese dominio territorial en peligro real: “En el segundo tiempo empezamos a controlar la pelota mejor. Nos faltaba naturalidad para transformar aproximaciones en situaciones. No logramos tener situaciones claras pese al dominio”.
El DT insistió especialmente en la necesidad de ser más profundo por afuera y más fino en el último pase, una falencia que ya viene arrastrando el equipo. “Cuando dominamos tenemos que ser más profundos por las bandas, más determinantes. Y en el juego interior encontrar el pase final y la situación precisa para terminar bien la jugada”, declaró.
Incluso, puso números sobre la mesa para graficar la baja efectividad ofensiva: “En los tres partidos anteriores habíamos tenido cuatro situaciones de gol por partido y habíamos hecho uno en cada. Un 25% de efectividad, que es bajo. Tenemos que tener más situaciones y ser más contundentes, pero para eso tenemos que ser más claros en tres cuartos y más profundos por bandas”.
Convicción en la idea
Más allá del resultado, Álvarez dejó en claro que el plantel está alineado con la propuesta futbolística, aunque remarcó que todavía falta automatizar conceptos. “El plantel cree en lo que estamos haciendo, en el partido lo entienden e intentan hacerlo”.
Para el entrenador, el desafío ahora pasa por lograr que la idea salga de forma natural, sin necesidad de pensar cada movimiento. “Lo tenemos que internalizar y que sea algo espontáneo, que sea parte del jugador. Jugando cada cuatro días lo tenemos que automatizar y no pensar en cada momento lo que hay que hacer”.
Balance con sabor amargo
En el cierre, Álvarez hizo un balance de su corto ciclo, con una mirada que mezcla frustración por los puntos que se escaparon y cierta conformidad con la evolución del equipo. “Me lamento los empates, los tres podríamos haberlos ganado. Y en el partido que más sufrimos por lapsos fue el que ganamos. Lejos de un balance conformista, creo que es positivo”.
Ahora San Lorenzo deberá pasar rápido de página: el jueves recibirá a Deportivo Cuenca por la Copa Sudamericana en un partido clave para empezar a acomodarse también en el plano internacional.
