San Lorenzo recibió en las últimas horas una señal alentadora en medio de uno de los conflictos económicos más delicados que arrastra desde hace años. Durante la reunión de Comisión Directiva, Sergio Costantino aseguró que el club alcanzó un acuerdo “de palabra” con el fondo suizo, acreedor que impulsó judicialmente el pedido de quiebra contra la institución.
El presidente transitorio explicó que días atrás viajó a España junto a otro integrante de la dirigencia para encabezar personalmente la negociación. Según contó, la intención fue “poner la cara y abrir un nuevo diálogo” después de anteriores intentos que no habían llegado a buen puerto.
En ese encuentro, siempre de acuerdo a la versión oficial, San Lorenzo presentó una nueva propuesta y recibió una respuesta positiva. Costantino sostuvo que “les hicimos una propuesta y la aceptaron de palabra”, una frase que rápidamente encendió expectativa alrededor de una situación que desde hace tiempo genera preocupación en Boedo.
Además, el dirigente aprovechó para responder a las versiones que circularon sobre ese viaje. “No estuve de vacaciones como hicieron circular malintencionadamente”, aclaró, buscando dejar en claro que su presencia en España estuvo vinculada exclusivamente a la negociación con los representantes del fondo suizo.
De todos modos, pese al avance, todavía quedan pasos importantes por delante. El propio Costantino remarcó que ahora “estamos esperando algunas cuestiones administrativas”, ya que la otra parte debe presentar documentación ante el juzgado para formalizar esta instancia y avanzar con el levantamiento del pedido de quiebra.
En ese sentido, también buscó transmitir tranquilidad al asegurar que “el acuerdo está de palabra y es totalmente cumplible”, aunque en San Lorenzo saben que la resolución definitiva llegará recién cuando todo quede sellado en los papeles.
El conflicto con el fondo suizo se originó en 2020, cuando el club tomó un préstamo cercano a 2,5 millones de dólares en una operación vinculada al pase de Adolfo Gaich. Con el paso del tiempo, entre incumplimientos, intereses y avance judicial, esa deuda fue creciendo hasta convertirse en una de las amenazas financieras más importantes para la institución.
En plena cuenta regresiva hacia las elecciones extraordinarias del 30 de mayo, el anuncio aparece como una noticia fuerte dentro de un escenario institucional sensible. Por ahora, en Boedo celebran el avance, aunque saben que la verdadera tranquilidad llegará recién cuando ese acuerdo de palabra termine convertido en una firma concreta.
