Apenas dos días después de levantar un 0-2 en Vila Belmiro y traerse un empate que terminó valiendo muchísimo más que un punto, San Lorenzo volvió al trabajo. Sin demasiado tiempo para disfrutar la reacción en Brasil, el plantel de Gustavo Álvarez retomó este viernes los entrenamientos en Ciudad Deportiva con la cabeza puesta en otra final: Recoleta.
Porque en el medio de un semestre irregular y consciente de sus limitaciones, el Ciclón encontró algo que hace tiempo venía buscando: carácter. Ese segundo tiempo contra Santos no solo lo dejó puntero del grupo, sino también dependiendo de sí mismo para clasificar a los octavos de final de la Copa Sudamericana.
Y ahora ya no hay margen para mirar atrás. El empate en Brasil quedó archivado rápido. En Boedo saben que el martes se juega muchísimo más que un partido. Ganándole al elenco paraguayo en el Nuevo Gasómetro, San Lorenzo se asegurará terminar primero en el grupo y avanzar directamente a octavos.
Álvarez ya piensa en la última batalla del grupo
La práctica de este viernes tuvo tareas regenerativas para los que jugaron ante el Peixe y trabajos más intensos para quienes sumaron pocos minutos o no participaron del empate ante Santos. Todo bajo un clima distinto. Más liviano. Más optimista. Como si el equipo hubiera encontrado en esa reacción algo que necesitaba recuperar.
Porque el golpe anímico de levantar un 0-2 de visitante no fue menor. Mucho menos en una cancha pesada y con un equipo que parecía perdido durante gran parte del primer tiempo. Pero San Lorenzo reaccionó justo a tiempo en el complemento, lo empató y hasta terminó dando la sensación de que podía ganarlo.
Ahora el desafío será sostener eso en casa. El martes, desde las 21.30, el Pedro Bidegain jugará otro partido aparte. Y San Lorenzo tendrá la gran chance de cerrar el semestre copero con una clasificación que, hace apenas algunas semanas, parecía mucho más complicada.
Empate con sabor a poco
Aunque el punto terminó siendo importante para sostener la punta del grupo, en San Lorenzo quedó una sensación compartida: el partido, después del segundo tiempo, incluso se pudo haber ganado. “El empate me deja tranquilidad por lo que dio el equipo. Me da la sensación de que en el final lo podríamos haber ganado”, aseguró Gustavo Álvarez tras el 2-2 en Vila Belmiro.
En la misma línea habló Nicolás Tripichio, uno de los referentes del equipo y pieza clave en la levantada del complemento: “Empatarlo fue una muestra de carácter muy importante para este equipo. Fuimos a buscarlo, nos convencimos y estuvimos a nada”.
Y dejó en claro cuál es ahora el objetivo inmediato: “Ahora tenemos que ganar de local e ir en busca de la clasificación”.
