La relación entre San Lorenzo y la Iglesia Católica forma parte de la identidad misma del club. Desde su fundación de la mano del padre Lorenzo Massa hasta el histórico vínculo con el Papa Francisco, el Ciclón siempre mantuvo una conexión especial con el Vaticano.
Ahora, con la primera visita oficial del Papa León XIV a la Argentina ya confirmada para noviembre, en Boedo buscan darle continuidad a ese legado. Por eso, la dirigencia azulgrana realizó una gestión formal para intentar que el nuevo Sumo Pontífice visite el Nuevo Gasómetro durante su estadía en el país.
Según contó el periodista Gonzalo Orellano, San Lorenzo elevó un pedido ante la Conferencia Episcopal Argentina para que la invitación llegue al Vaticano. La propuesta contempla una visita al Estadio Pedro Bidegain en el marco del viaje que León XIV realizará entre el 8 y el 11 de noviembre, con actividades previstas en Buenos Aires, Luján y Córdoba.
En Boedo aguardarán la respuesta para saber si, además, podrá hacerse un espacio para recorrer la casa azulgrana.
El legado que dejó Francisco en Boedo

Aunque por algún u otro motivo nunca volvió a pisar la Argentina, Jorge Mario Bergoglio mantuvo siempre vigente su vínculo con San Lorenzo.
Nacido en el barrio porteño de Flores, Bergoglio creció en una familia profundamente católica y cuerva. Su padre, empleado ferroviario de origen italiano, le transmitió el amor por el club azulgrana desde pequeño. Fue socio activo durante décadas, e incluso mantuvo su carnet al día cuando ya era arzobispo de Buenos Aires.
Su pasión por San Lorenzo nunca se escondió. A lo largo de su vida, asistió en varias ocasiones al Viejo Gasómetro y luego al Nuevo Gasómetro. Incluso cuando sus obligaciones religiosas lo mantenían ocupado, seguía los partidos del Ciclón por radio o televisión. Más de una vez se confesó “feliz” tras una victoria azulgrana.
Con esa historia como respaldo, San Lorenzo espera ahora que León XIV pueda convertirse en otro Pontífice que visite el estadio de un club cuya historia nació, precisamente, de la mano de un sacerdote.
