Los números que explican la salida de Gorosito de San Lorenzo: apenas 33% de efectividad

El entrenador dirigió ocho partidos en su segundo ciclo, ganó solamente dos y dejó al Ciclón anteúltimo en el torneo tras un arranque muy flojo.

Publicada: 01/09/2026 14.42hs
Los números que explican la salida de Gorosito de San Lorenzo: apenas 33% de efectividad

Se terminó el segundo ciclo de Néstor Gorosito en San Lorenzo y los números ayudan a explicar por qué la dirigencia decidió ponerle punto final apenas dos meses después de su llegada. Fueron ocho partidos oficiales, dos triunfos, dos empates y cuatro derrotas, con una efectividad del 33,3% y un equipo que nunca consiguió encontrar funcionamiento.

Pipo había asumido el 3 de julio y su ciclo terminó el 1° de septiembre. Menos de dos meses en los que el equipo nunca pudo despegar. Desde el comienzo, los resultados fueron una carga difícil de llevar y el funcionamiento tampoco apareció como para sostener el proceso cuando los números empezaron a ser cada vez más negativos.

El ciclo comenzó con la Copa Argentina y de la peor manera. San Lorenzo empató 1-1 con Deportivo Riestra y terminó eliminado en los penales por 5-3. Un primer golpe que marcó la cancha demasiado temprano y que después tendría continuidad en el torneo local.

Un Clausura que nunca pudo levantar

El debut en el campeonato fue con derrota. San Lorenzo perdió 1-0 ante Lanús en un partido parejo en el que el equipo no había hecho méritos suficientes como para quedarse con las manos vacías. La recuperación llegó en la segunda fecha. Fue 1-0 frente a Gimnasia de Mendoza, con gol de Rodrigo Auzmendi. Y después llegó la derrota frente a Central Córdoba, en Santiago del Estero, también por la mínima.

Y luego uno de los golpes más duros del ciclo: el 0-2 ante Huracán en el Nuevo Gasómetro. El Globo volvió a ganarle como visitante al Ciclón después de 25 años y aquel clásico de barrio terminó profundizando una crisis que ya venía mostrando demasiadas señales de alarma.

El equipo respondió en la fecha siguiente con otro 1-0, esta vez ante Unión, nuevamente con Auzmendi como goleador. Fueron los dos triunfos de San Lorenzo en el campeonato y, al mismo tiempo, los únicos dos partidos en los que consiguió convertir. Después llegó el 0-0 ante Estudiantes de Río Cuarto y el cierre fue con otra derrota, esta vez 1-0 ante Instituto de Córdoba.

El balance del Clausura quedó entonces en dos victorias, un empate y cuatro derrotas, con apenas siete puntos de 21 posibles: una efectividad del 33,3%. Dos goles a favor y cinco en contra.

Y esos dos goles tuvieron un mismo protagonista. Auzmendi marcó ante Gimnasia de Mendoza y Unión, y San Lorenzo ganó ambos encuentros. En los otros cinco partidos del campeonato no pudo convertir.

Un equipo que nunca encontró la vuelta

Los números fueron solamente una parte del problema. Porque si algo terminó marcando al segundo ciclo de Gorosito fue la imposibilidad de encontrar un funcionamiento que permitiera pensar que el equipo podía revertir la situación.

San Lorenzo cambió constantemente de un partido al otro. Hubo modificaciones en los equipos, variantes durante los encuentros y decisiones que generaron cuestionamientos. El equipo tampoco logró construir sociedades ni un circuito de juego que le permitiera atacar con claridad. Muchas veces terminó dependiendo de pelotazos y de alguna aparición individual.

A eso se sumaron los problemas físicos y las múltiples lesiones que atravesaron al plantel durante el ciclo. Un escenario que hizo todavía más difícil encontrar continuidad en una formación y en una idea.

Gorosito pedía tiempo. Después de la derrota ante Instituto había asegurado que no se le cruzaba por la cabeza dejar de ser el técnico de San Lorenzo y había puesto muchas expectativas en Facundo Farías, a quien consideraba capaz de cambiarle completamente la cara al equipo.

Pero la dirigencia tomó otra decisión.

Ocho partidos, dos triunfos, dos empates, cuatro derrotas y apenas 33,3% de efectividad. Un balance demasiado flojo para un San Lorenzo que necesitaba resultados inmediatos y que terminó anteúltimo en su zona del Clausura, eliminado de la Copa Argentina y con apenas dos goles convertidos en siete fechas.

El segundo ciclo de Gorosito duró menos de dos meses. Y los números, esta vez, terminaron hablando más fuerte que cualquier explicación.

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