Danilo Arboleda volvió a ser titular en San Lorenzo y, después del 0-0 ante Estudiantes de Río Cuarto, dejó las sensaciones en su tercer partido desde el inicio con la camiseta azulgrana. El colombiano de 31 años, una de las incorporaciones que mejor rendimiento viene mostrando en este comienzo, analizó el empate en Córdoba, llevó tranquilidad sobre el golpe que recibió en el final y destacó la sociedad que empieza a construir con Emiliano Amor en la zaga.
Arboleda llevó tranquilidad sobre el golpe
El defensor terminó el encuentro con una molestia que generó preocupación en el cierre, aunque rápidamente aclaró que no se trató de una lesión. “Me pisaron en la última… todo bien, solo fue un pisotón”, explicó Arboleda, quien de esta manera llevó tranquilidad luego de haber terminado rengueando.
Más allá de ese episodio, el colombiano completó nuevamente los 90 minutos y continúa ganando protagonismo en la defensa de San Lorenzo.
La lectura de Arboleda sobre el empate
A la hora de analizar el encuentro, Arboleda coincidió con la sensación que dejó el partido: fue un duelo trabado, con poco juego y muchas disputas. “Es un equipo complicado; la cancha estaba complicada. Un partido de correr todas y ganar las segundas pelotas. Sabíamos que iba a ser así: de luchar y pelear”, explicó.
San Lorenzo tuvo algunas oportunidades, principalmente durante el primer tiempo, pero no consiguió transformarlas en goles. Para el central, la falta de eficacia no debe hacer perder de vista que todavía queda mucho campeonato por delante.
“Tuvimos opciones que no las concretamos, pero esto sigue. Tenemos que seguir, faltan todavía partidos para estar metidos. Toca seguir luchando”, sostuvo.
Arboleda y Amor, una dupla que empieza a afirmarse
Una de las cuestiones que empieza a consolidarse en la defensa es la sociedad entre Arboleda y Emiliano Amor. Ambos llegaron durante este mercado de pases y llevan apenas tres partidos compartiendo la zaga, por lo que todavía están en pleno proceso de conocimiento y adaptación.
El colombiano destacó el diálogo permanente con su compañero y la importancia de que toda la última línea siga creciendo. “Siempre hablamos con Amor, tenemos que fortalecerlo todos atrás”, contó.
Y cerró con un dato que, pese al pobre rendimiento ofensivo, representa un punto positivo para San Lorenzo: “Gracias a Dios ya llevamos dos partidos en cero y tenemos que seguir así luchando”.
