La eliminación todavía dolía. Y Gustavo Álvarez lo dejó en claro apenas tomó la palabra después de la caída por penales frente a River en el Monumental. El entrenador de San Lorenzo habló de “amargura”, remarcó el esfuerzo de su equipo jugando más de una hora con diez futbolistas y evitó quedarse únicamente con la última pelota del suplementario o los penales errados.
“Desde la emoción, amargura”, resumió el DT azulgrana apenas comenzó el análisis de una noche cargada de tensión y dramatismo para el Ciclón.
“Estuvimos a una jugada de pasar”
Álvarez destacó el trabajo táctico que había imaginado para el partido y sostuvo que, mientras estuvieron once contra once, San Lorenzo estaba cómodo defensivamente ante un River que maneja bien la pelota.
“Sabíamos que veníamos a jugar contra un equipo que maneja bien la pelota. En lo posible hay que defenderse lejos de nuestro arco, vinimos a eso. Mientras estuvimos once contra once, defensivamente estábamos bien y había que corregir tener más volumen a partir de recuperar la pelota”, explicó.
La expulsión de Matías Reali cambió el escenario, aunque el técnico aseguró que el equipo intentó sostener la estructura incluso con inferioridad numérica.
“Con el hombre menos no nos podíamos refugiar. Después si el rival te lleva a defenderte, hay que tratar de hacerlo bien, pero nosotros con un movimiento de Auzmendi que ocupe la posición de Reali, tácticamente estábamos igual. Eso fue lo que intentamos hacer”.
Y sobre el desenlace, Álvarez fue claro: “En la última pelota vino el empate que podía haber cambiado la historia. Los dos penales, también. Pero mi obligación es analizar los 120 minutos, aún con uno menos”.
Los penales y la autocrítica
El técnico de San Lorenzo también habló de la definición desde los doce pasos, donde el Ciclón llegó a tener dos oportunidades para cerrar la clasificación y terminó quedando afuera.
“No creo en la suerte, creo en la precisión. Entrenando, afinándonos, imprecisiones defensivas terminan en el gol del empate e imprecisiones en los penales nos llevaron a errar. Para mí no hay mala suerte, no es que no era para nosotros. Permanentemente hay que mejorar”, aseguró.
Además, explicó cómo se eligieron los pateadores en la tanda decisiva. “Los ejecutantes hay una cuestión técnica y anímica, de carácter. En ese momento creo en la personalidad de los jugadores, los que levantan la mano y los que dicen que quieren patear. Después pueden acertar o errar”.
Lo que viene para San Lorenzo
Más allá del golpe, Álvarez intentó enfocarse rápidamente en el futuro. Eliminado del Torneo Apertura, el gran objetivo ahora será cerrar la clasificación en la Copa Sudamericana, donde al Ciclón todavía le quedan dos partidos de fase de grupos.
“Lo que viene tiene que marcar evolución. Partido a partido tenemos que jugar mejor, transformar idea en identidad. Nos prepararemos para cerrar el grupo con el objetivo de la clasificación a la siguiente ronda”, sostuvo.
Y cerró con una reflexión que mezcló dolor y análisis futbolero: “Estuvimos a una jugada de pasar, tres o cuatro veces. Pero cuando termina el partido tengo que analizar en frío y no quedarme solamente con esa última pelota o con los penales porque hubo 120 minutos que se jugaron y tiene que haber crecimiento. El responsable de eso soy yo”.
“El plantel está golpeado, tiene que ser así. Los golpes son parte del camino. Nos podemos caer, pero nos levantamos inmediatamente. Por más dolor que sintamos, nos levantamos y seguimos yendo al frente, convencidos de cuál es el camino y sabiendo que va a haber golpes”, agregó.
Y cerró con una frase que lo resume todo: “Hay que ser equilibrado en la victoria y valiente en estos momentos. Con todo el dolor, tenemos que seguir adelante”
