El fútbol muchas veces deja historias inesperadas. Algunas siguen ligadas a una cancha, a un banco de suplentes o a un micrófono. Otras toman un rumbo completamente distinto. Y el caso de Matías Ibáñez entra justamente en ese grupo: después de años atajando en el fútbol argentino y de su paso por San Lorenzo, el arquero cambió radicalmente de vida y hoy apuesta de lleno a un negocio millonario relacionado con el turismo y el Mundial 2026.
A sus 39 años, el ex arquero decidió retirarse oficialmente del fútbol después de cumplir una promesa personal: volver a Olimpo de Bahía Blanca para cerrar su carrera en el club que le abrió las puertas de Primera División. Ahí terminó un recorrido que incluyó pasos por San Lorenzo, Lanús, Racing, Patronato, Colón y hasta experiencias en el exterior.
Del arco al turismo
Lejos de improvisar, Ibáñez llevaba años preparando el día después del fútbol. Mientras seguía atajando profesionalmente, empezó a involucrarse en el rubro turístico y en el negocio de alquileres temporarios en Estados Unidos, especialmente en Miami.
Con el tiempo, ese proyecto fue creciendo hasta transformarse en una estructura importante. Hoy administra cerca de 100 departamentos junto a un equipo que trabaja allá y además conduce su propia agencia de viajes, enfocada especialmente en experiencias deportivas y paquetes mundialistas.
“Uno tiene que prepararse y saber que el fútbol se termina”, explicó recientemente el ex arquero, que además contó que estudió administración de empresas e inglés para profesionalizar su nueva etapa laboral.
El boom del Mundial 2026
Con la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá cada vez más cerca, el negocio explotó. Según contó el propio Ibáñez, las consultas para viajar al Mundial no paran de crecer y ya trabajan en paquetes con entradas, hospedajes y traslados internos para seguir a la Selección Argentina.
Incluso reveló que manejan opciones muy variadas: desde alquileres temporarios hasta paquetes completos que rondan los 10 mil dólares e incluyen tickets para los partidos de la fase de grupos. La demanda, claro, se disparó con el furor que todavía genera la Scaloneta después del título en Qatar.
Su paso por San Lorenzo
Ibáñez llegó a San Lorenzo en 2012, en medio de uno de los momentos más delicados de la historia reciente del club, cuando el equipo peleaba por no descender. Arribó a préstamo desde Olimpo y alternó partidos en el arco azulgrana durante aquella temporada complicada.
Después siguió su carrera en Europa y más tarde tuvo una etapa muy importante en Lanús, donde consiguió los únicos títulos de su carrera profesional. Pero más allá de los clubes y de los años en actividad, hoy su presente pasa completamente por otro lado.
El hombre que durante años vivió debajo de los tres palos ahora vende experiencias, viajes y estadías. Y mientras miles de argentinos empiezan a planear el Mundial 2026, Matías Ibáñez encontró un nuevo partido para jugar lejos del fútbol.
