San Lorenzo todavía no encuentra regularidad en el juego y la gran mayoría de las veces deja dudas desde el funcionamiento colectivo. Sin embargo, hay un dato que sostiene al equipo y que invita al optimismo: los números de Orlando Gill.
Desde que se adueñó del arco a comienzos de 2025, el arquero disputó 45 partidos oficiales y logró mantener la valla invicta en 23 oportunidades. Es decir, en más del 50% de los encuentros que jugó no recibió goles.
Una tendencia que marca una solidez defensiva clara más allá de las dificultades ofensivas del equipo.
Un promedio que sorprende
En esos 45 partidos, a Gill le convirtieron 31 goles, lo que arroja un promedio inferior a un gol por partido. Un registro más que positivo para un arquero que, cuando llegó a Boedo sobre mediados del 2024, no aparecía ni por asomo como una fija para la titularidad.
En el actual campeonato, San Lorenzo recibió apenas cinco goles. Tres fueron en la primera fecha ante Lanús, mientras que Huracán e Instituto completan la lista. Después, el equipo logró sostener el arco en cero en varios encuentros. El cero en Córdoba ante Talleres ratificó esa estadística.
El paraguayo de 25 años alternó buenas y no tanto en Boedo. Quizás el recuerdo más negativo fue aquel error ante Platense en la semifinal del Torneo Apertura del año pasado, derrota que dejó eliminado al Ciclón por 1-0. Sin embargo, el balance general es ampliamente positivo.
El único con chances de ir al Mundial
Su rendimiento no pasó desapercibido. Tras consolidarse en San Lorenzo, fue convocado por Gustavo Alfaro en las últimas fechas de las Eliminatorias rumbo al Mundial 2026 y en las fechas FIFA posteriores. De hecho, es el único jugador del plantel con chances reales de integrar la lista para la Copa del Mundo que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.
Mientras el equipo busca mayor regularidad, Orlando Gill se convirtió en una realidad. O al menos los números así lo confirman.
