Tres años y medio a préstamo: la decisión de San Lorenzo con Bruera que deja más preguntas que respuestas

El delantero volverá al Guapo por 18 meses, justo hasta el vencimiento de su vínculo con el Ciclón. Una operación tan legal como inusual que reabre interrogantes sobre su historia en Boedo.

Publicada: 31/07/2026 21.35hs | Actualizada: 31/07/2026 23.30hs
Bruera deja otra vez San Lorenzo en una operación que abre más preguntas que respuestas

El cierre del mercado de pases de San Lorenzo dejó una operación que, más allá de que ya se intuía desde hace algunos días, terminó sorprendiendo por la forma en la que se resolvió. Facundo Bruera volvió a Barracas Central, el mismo club en el que jugó las últimas dos temporadas, pero no mediante una rescisión de contrato ni a través de una venta parcial de su ficha, como se especulaba durante toda la jornada.

La salida terminó resolviéndose con un nuevo préstamo, esta vez por 18 meses sin cargo ni opción de compra. Una fórmula que llamó la atención porque, aunque muchos sostenían que un futbolista no podía ser cedido tres veces consecutivas al mismo club, esa prohibición no figura ni en los reglamentos de AFA ni de FIFA. Es decir: la operación es legal. Lo verdaderamente llamativo es otra cosa.

Porque resulta prácticamente inédito que un club mantenga a un mismo jugador cedido durante tres años y medio en la misma institución.

Un préstamo que vuelve a llamar la atención

Más llamativo aún resulta el contexto: desde que fue comprado a mediados de 2024, Bruera apenas disputó 18 minutos oficiales con la camiseta azulgrana y pasará tres temporadas y media consecutivas defendiendo los colores de Barracas Central. Cuando finalice este nuevo préstamo, a fines de 2027, todavía le quedará un año de contrato con San Lorenzo, vínculo que recién vencerá en diciembre de 2028.

La paradoja es enorme: un futbolista que, desde que fue incorporado, pasó mucho más tiempo cedido al mismo club que defendiendo la camiseta del equipo que compró su pase.

Volvió, hizo la pretemporada… y volvió a irse

Bruera regresó a San Lorenzo el pasado 1° de julio, realizó toda la pretemporada bajo las órdenes de Pipo Gorosito y muchos imaginaban que, ante la escasez de variantes ofensivas, podría pelear un lugar. Nada de eso ocurrió.

El entrenador no le dio minutos frente a Deportivo Riestra por Copa Argentina ni tampoco ante Lanús y Gimnasia de Mendoza por el Torneo Clausura.

Consultado por la situación del delantero, Gorosito explicó que simplemente eligió otras alternativas porque entendía que estaban en mejor nivel y remarcó que Bruera siempre entrenó con total profesionalismo. Pocos días después llegó la confirmación de una nueva salida.

Una historia rodeada de interrogantes

La llegada de Bruera a San Lorenzo ya había generado polémica desde el principio. El delantero arribó a mediados de 2024 procedente de Olimpia, en una operación cercana a 1,2 millones de dólares por el 50% de su ficha, aunque de Paraguay sostenían que era 1.250.000 por el 40% del pase.

Meses más tarde, una investigación publicada por La Nación reveló que el propio futbolista habría aportado parte del dinero necesario para concretar la transferencia. Según esa publicación, él mismo (o su padre Pablo, un reconocido político en La Plata) puso de su bolsillo 648.000 dólares para que luego San Lorenzo devolviera ese dinero durante la vigencia del contrato.

Ahora, la salida también deja interrogantes. No sólo porque el jugador vuelve otra vez a Barracas Central, el club presidido por Matías Tapia, hijo del presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, sino porque la modalidad elegida termina convirtiendo el contrato firmado con San Lorenzo en un vínculo que, en la práctica, transcurrirá casi íntegramente en el Guapo.

Así, el ciclo de Bruera en San Lorenzo continúa siendo uno de los más llamativos de los últimos mercados. Un delantero por el que el club realizó una fuerte inversión, que apenas jugó 18 minutos oficiales, que acumulará tres préstamos consecutivos en un mismo club y cuyo futuro sigue perteneciendo, al menos en los papeles, a San Lorenzo hasta diciembre de 2028.

Una historia que, lejos de despejar interrogantes, vuelve a dejar más preguntas que respuestas.

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