San Lorenzo volvió este miércoles a los entrenamientos después del golpe que significó la eliminación frente a River y la mañana dejó dos situaciones bien marcadas en Ciudad Deportiva. La positiva fue el regreso de Luciano Vietto, ya recuperado de su lesión muscular y nuevamente a la par del grupo. La otra tuvo que ver con Nicolás Tripichio, que trabajó de manera diferenciada.
Igualmente, lejos de cualquier alarma, en el cuerpo técnico lo toman con total normalidad. El capitán azulgrana terminó muy exigido físicamente el clásico en el Monumental y la idea fue bajar cargas para administrarlo pensando en lo que viene.
El desgaste que dejó River

El contexto del partido también explica mucho. San Lorenzo jugó más de una hora con diez futbolistas por la expulsión de Matías Reali y eso obligó a un desgaste físico enorme de varios jugadores, especialmente de los mediocampistas.
Y, como casi siempre, Tripichio fue uno de los que más sacrificio hizo dentro de la cancha. Corrió detrás de cada pelota, trató de sostener el equilibrio del equipo y empujó desde lo anímico en un encuentro que demandó muchísimo esfuerzo.
De hecho, el volante terminó dejando la cancha a los 32 minutos del segundo tiempo, cuando Gustavo Álvarez decidió reemplazarlo por Fabricio López después del desgaste acumulado.
La idea es que llegue bien ante Santos
Por eso, en la vuelta al trabajo el capitán realizó tareas aparte y sin la misma intensidad que el resto de sus compañeros. La intención es llevarlo de a poco durante estos días para que pueda recuperarse al ciento por ciento.
En San Lorenzo creen que no tendrá inconvenientes para estar disponible el próximo miércoles frente a Santos, en Brasil, por la quinta fecha de la Copa Sudamericana.
Para Álvarez, Tripichio es una pieza indispensable. No solamente por lo futbolístico, sino también por lo que transmite dentro de un plantel que todavía intenta digerir el golpe que significó quedarse afuera contra River cuando parecía tener la clasificación en las manos.
