San Lorenzo afrontará esta noche una parada brava y decisiva cuando visite a Deportivo Cuenca por la cuarta fecha de la Copa Sudamericana. En un grupo apretado, con la punta en juego y con la dificultad extra que representa jugar en los 2.560 metros de altura de Cuenca, el Ciclón buscará dar un paso importante rumbo a la clasificación.
Sin embargo, los antecedentes jugando en Ecuador no son alentadores.
A lo largo de su historia, el conjunto azulgrana disputó nueve partidos oficiales en suelo ecuatoriano, con un saldo negativo: apenas ganó dos, empató dos y perdió cinco. Un registro que marca lo complejo que históricamente le resultó a Boedo jugar en ese país.
Las únicas dos victorias quedaron bastante lejos en el tiempo. La primera fue en 1988, cuando derrotó 2-1 a Filanbanco por la Copa Libertadores. La segunda, y última hasta hoy, llegó en 2017, cuando venció 1-0 a Emelec, también por Libertadores, con un recordado gol de tiro libre de Fernando Belluschi.
Desde entonces, San Lorenzo no pudo volver a festejar en Ecuador.
De hecho, su última presentación allí terminó en derrota: fue 2-0 ante Independiente del Valle, por la Libertadores 2024, en abril del año pasado. Aquella caída marcó el último partido de Ruben Darío Insua como técnico azulgrana, antes del posterior ciclo de Leandro Romagnoli.
Con esos antecedentes sobre la mesa, San Lorenzo buscará romper una tendencia adversa y conseguir un resultado que puede valer muchísimo más que tres puntos. Porque esta noche, en Cuenca, también pondrá a prueba una historia que hasta acá le fue esquiva en Ecuador.
