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San Lorenzo y un empate con gusto a poco en Chile

El equipo de Insúa fue superior a Palestino, pero empató sin goles en un partido que parecía que podía llevarse más. El Ciclón terminó con diez por una insólita expulsión a Gattoni.

San Lorenzo se llevó un punto en su visita a Palestino, por la tercera fecha del Grupo H de la Copa Sudamericana. Un 0-0 que deja una doble mirada, la de que fue muy superior en Chile, incluso cuando se quedó con uno menos por la insólita roja a Federico Gattoni, y la de que pudo haberse llevado algo más si aceleraba y estaba algo más fino en los metros finales. Así, sigue segundo con cuatro puntos, a dos de Fortaleza que mañana juega con Estudiantes de Mérida, y con buena proyección a futuro.

Fue bastante flojo el primer tiempo en Rancagua. Entre un Palestino algo más agazapado y un Ciclón con pocas ideas, el partido no resultaba para nada atractivo. La única manera que existiese una sensación que podía pasar algo era cuando Nahuel Barrios o Malcom Braida agarraban la pelota, aunque la sociedad no funcionó como otras veces. En ese contexto, la única situación clara llegó por arriba, con una volea de Rafa Pérez que encontró Rigamonti después de desperdiciar varios tiros libres que terminaron en la nada.

iván leguizamón
Leguizamón durante el encuentro en Rancagua.

El recambio llegó en el entretiempo por parte de Insúa: Agustín Martegani por Iván Leguizamón. Con el ingreso de Marta, San Lorenzo mantenía la posesión pero apenas insinuaba, le faltaba cambio de ritmo y desequilibrio para fabricar los espacios. Cuando promediaba el complemento, llegaron las dos chances que a esa altura eran las más claras del partido: primero un bombazo de Maximiliano Salas que reventó el travesaño y al ratito un centro de Luján que cabeceó Vombergar, tapó Rigamonti y en el rebote Bareiro cabeceó por arriba. Todo el equipo reclamó falta por una supuesta falta al paraguayo, que ni Carlos Betancur ni el VAR la consideraron.

Minutos después, el Ciclón sufrió la expulsión de Federico Gattoni en una jugada donde la segunda amarilla fue inventada por el árbitro. El defensor buscó una pelota que quedó boyando en el área y el colombiano compró la simulación de Rigamonti, al que nunca golpeó. Aún en inferioridad numérica, lo de Boedo siguió siendo muy digno ante un rival que no tuvo ingenio. Contó con un cabezazo de Rafa Pérez, una buena combinación entre La Bomba y Cerutti que el Pocho terminó mandando lejos, y una patriada de Gastón Hernández que no llegó a conectar.