En medio del terremoto futbolístico que sacude a San Lorenzo tras la goleada sufrida ante Defensa y Justicia, hubo dos nombres que no pasaron desapercibidos en el Nuevo Gasómetro. No solo por su rendimiento, sino también por todo lo que representan: Santiago Sosa y Agustín Hausch, dos ex juveniles del club que hoy brillaron en la vereda de enfrente.
Sosa fue uno de los puntos más altos del Halcón, manejando los tiempos del partido y adueñándose del mediocampo, mientras que Hausch coronó su gran actuación con un gol: el cuarto de la noche, que terminó de sentenciar la historia. Pero más allá de lo futbolístico, su presencia volvió a poner en el centro de la escena uno de los episodios más polémicos de la gestión de Marcelo Moretti.
Un recuerdo que vuelve a doler
Para entender el contexto hay que retroceder a diciembre de 2024. En la previa de un partido ante Tigre, trascendió que la dirigencia había negociado la venta de ambos juveniles a Defensa y Justicia con el objetivo de saldar parte de la deuda con el plantel profesional, en un momento marcado por atrasos salariales y promesas incumplidas.
La cifra rondaba los 1.7 millones de dólares, necesarios para descomprimir un conflicto interno que ya era insostenible. Sin embargo, aquel mismo día, Moretti salió a desmentir la operación públicamente: “No vendimos a ningún jugador”, aseguró.
La respuesta de la gente no tardó en llegar. En el estadio, el canto “los pibes no se venden” bajó con fuerza desde las tribunas, en rechazo a una decisión que golpeaba directamente el proyecto deportivo del club.
Pero la realidad terminó imponiéndose: apenas una semana después, desde Varela oficializaron las transferencias, dejando expuesta a la dirigencia en uno de los escándalos más recordados de su ciclo.
De promesas a verdugos
El contraste fue inevitable. En un equipo de San Lorenzo que hoy sufre, con falta de identidad y donde los juveniles vuelven a ser una necesidad, Sosa y Hausch aparecen como dos futbolistas que podrían haber sido protagonistas del presente azulgrana.
El caso de Sosa es especialmente significativo. Volante central, había debutado en agosto de ese mismo 2024, disputado 20 partidos (12 como titular), sido convocado a selecciones juveniles y firmado contrato hasta diciembre de 2026. Meses después lo remataron.
Hausch, por su parte, había tenido un recorrido más irregular. Debutó en 2020 de la mano de Diego Monarriz, pero las lesiones le impidieron consolidarse. Apenas jugó 14 partidos (uno como titular) y no había marcado goles en la Primera.
La frase que lo resume todo
Tras el partido, Hausch dejó una declaración que resonó fuerte: “Yo me fui por una decisión de alguien que quería que me vaya”. Sin dar nombres, pero con un mensaje claro, el delantero dejó en evidencia el trasfondo de su salida.
Aun así, no ocultó su vínculo emocional con el club: “San Lorenzo es prácticamente mi casa, estoy desde los siete años. Le tengo mucho cariño”.
En una noche negra para el Ciclón, el pasado volvió para golpear fuerte. Y dejó una sensación difícil de ignorar: en medio de la crisis, dos jugadores formados en casa brillaron del otro lado… recordando decisiones que todavía duelen.
