El empate 1-1 entre San Lorenzo e Instituto de Córdoba sigue dejando secuelas. No solo por el resultado, sino por un arbitraje que fue inclinando el partido con pequeñas decisiones y que terminó desatando la bronca total en el Nuevo Gasómetro. En ese contexto, el propio Andrés Merlos salió a justificar públicamente su actuación.
En diálogo con DSports Radio, el juez sorprendió al comenzar su análisis haciendo foco en el clima político que rodea al fútbol argentino. “No podemos quedar exentos de lo que hay alrededor, sabemos todo lo que hay detrás políticamente. Les decía al equipo arbitral que hay que enfocarse. Con la experiencia que tengo de casi 500 partidos en Primera División, uno trata de abstraerse de todo eso”, aseguró.
Una introducción llamativa, que desvió el eje hacia factores externos antes de explicar lo que ocurrió dentro del campo, en un partido donde cada decisión fue observada con lupa.
La jugada de Ladstatter
Recién después se metió en la jugada que hizo explotar al estadio. No fue una acción aislada: llegó después de una serie de faltas menores sancionadas en favor de Instituto que fueron generando la sensación de que la cancha se inclinaba. Y cuando sancionó la infracción de Agustín Ladstatter, la paciencia se agotó.
Sobre esa acción, explicó: “Desde mi ángulo y por la forma que cae el jugador de Instituto, hay un agarrón final. Después hay una cámara de abajo donde se ve que se va cayendo solo. Para mí era una falta clara, pero termina cayendo producto de la fricción de juego”. Es decir, reconoció que con otra toma la jugada pierde la claridad que él creyó ver en el momento.
Y, claro, tuvo que admitir el fallo: “Estamos constantemente tomando decisiones y soy el primero en reconocer cuando cometo errores”.
Un pequeño resumen de lo que fue el arbitraje de Andrés Merlos contra #SanLorenzo.
— Román (@RomanKotler) February 25, 2026
En la última jugada entre Roffo y Herazo parece que se le apagó la tele a Novelli en el VAR. pic.twitter.com/5HlFuYa92g
La mención inesperada a Cuello
Pero su explicación no quedó ahí. Sin que mediara una repregunta puntual sobre el tema, Merlos agregó otra jugada al análisis y mencionó a Alexis Cuello: “También hubo una falta de Cuello que tranquilamente la podría haber tomado como temeraria por una plancha. Yo no la pude visualizar pero después viendo las imágenes era una falta clara de amarilla”.
Una comparación que sonó extraña y que pareció un intento de compensar el debate sumando otra acción no sancionada pero a favor de Boedo.
Para cerrar, sostuvo que “por ahí son jugadas que no hacen al juego en sí, pero son detalles a corregir. Hay un montón de situaciones para discutir y hablar, yo siempre estoy dispuesto a eso”.
Sin embargo, en Boedo la sensación es clara: la jugada que desbordó el vaso llegó en un contexto previo de fallos finos siempre para el mismo lado, y la explicación posterior, lejos de traer claridad, terminó dejando más interrogantes que respuestas.
